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Buscan desolados al joven Sebastián

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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

La desaparición de un menor volvió a encender la alarma social en el municipio de Texcoco. Desde el pasado 3 de abril, Sebastián Cano Gallegos, de apenas 16 años, permanece no localizado, luego de haber sido visto por última vez dentro de una iglesia, un sitio que, para su familia, representaba seguridad.

El caso detonó la activación de la Alerta Amber en el Estado de México; sin embargo, en las calles la percepción es distinta. Habitantes de la zona aseguran que, más allá de la difusión digital, no se han desplegado acciones visibles para su búsqueda. La ausencia de patrullajes y recorridos ha generado indignación entre colonos y familiares.


“Solo compartieron su foto, pero nadie ha venido a investigar”, relatan vecinos, quienes advierten que la respuesta institucional ha sido insuficiente ante un caso que involucra a un menor en posible riesgo.
De acuerdo con la ficha oficial, Sebastián mide aproximadamente 1.60 metros, es de complexión robusta, tez clara y cabello negro lacio. Entre sus rasgos particulares destacan una perforación en el pómulo derecho y un tatuaje en la pantorrilla, elementos clave para su identificación.

El día de su desaparición vestía ropa casual: bermuda de mezclilla, camisa verde, chamarra y tenis blancos. Un atuendo común que podría dificultar su reconocimiento inmediato sin atención a los detalles.

Especialistas y colectivos advierten que este tipo de casos no son aislados. Señalan que adolescentes son blanco de redes delictivas que operan incluso en espacios públicos y de alta concurrencia, lo que incrementa la preocupación al tratarse de una iglesia, lugar donde fue visto por última vez.

La familia insiste en que no basta con esperar reportes ciudadanos. Exigen rastreos en campo, análisis de cámaras de videovigilancia y presencia policial constante. “No queremos protocolos, queremos resultados”, expresaron.

Mientras pasan los días, la incertidumbre crece. La desaparición de Sebastián no solo golpea a su familia, también exhibe la fragilidad de la seguridad en la comunidad, donde la exigencia es clara: encontrarlo con vida y evitar que el caso quede en el olvido.

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