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REDACCIÓN
La mañana en Calimaya se quebró con un hallazgo que heló la sangre. A un costado de la carretera Mexicaltzingo–Santiago Tianguistenco, en la comunidad de La Concepción Coatipac, un bulto abandonado reveló una escena que nadie está preparado para ver: dentro de una bolsa de plástico yacía el cuerpo sin vida de un recién nacido.

Fue un vecino quien, al notar el objeto sospechoso entre la maleza, se acercó pensando que se trataba de basura. Bastó un instante para que la realidad lo golpeara. “Cuando abrí la bolsa… era un bebé. No lo podía creer”, relató con la voz entrecortada. El horror lo obligó a dar aviso inmediato a las autoridades.
Al sitio arribaron paramédicos y elementos de seguridad estatal. Sin embargo, ya no había nada que hacer. El menor no presentaba signos vitales. Su pequeño cuerpo, completamente desnudo, evidenciaba el abandono y la crudeza del acto.
La escena pronto atrajo a vecinos de la zona, quienes observaban entre incredulidad y rabia. Algunos lloraban, otros rezaban. “Es una crueldad… ¿cómo alguien puede hacer algo así?”, cuestionó una mujer visiblemente afectada. Otro habitante fue más contundente: “Lo dejaron como si no valiera nada, pero era un bebé”.

Peritos de la Fiscalía realizaron el levantamiento del cuerpo bajo la mirada de una comunidad consternada. El infante fue trasladado al Servicio Médico Forense, donde se determinarán las causas de la muerte.
Mientras avanzan las investigaciones, en Coatipac queda una herida abierta. No solo por la escena, sino por la pregunta que nadie logra responder: quién fue capaz de abandonar una vida que apenas comenzaba. Porque en ese punto de la carretera no solo se encontró un cuerpo, se encontró el reflejo más crudo del abandono humano.