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Habitantes de Alborada Fimesa 1, 2 y 3 colocaron nomenclatura satírica como rechazo al intento del municipio de renombrar la zona como “Cuarta Transformación”
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El malestar ciudadano en Tultitlán tomó forma en una protesta inusual, donde la ironía se convirtió en herramienta política. Habitantes de las colonias Alborada Fimesa 1, 2 y 3 decidieron intervenir su propio entorno urbano mediante la colocación de nomenclatura con mensajes críticos, en respuesta a lo que califican como una imposición del gobierno municipal.
Como se recordará la inconformidad se detonó luego de que la administración encabezada por la presidenta municipal constitucional, Ana María Castro Fernández, planteara rebautizar la zona con el nombre de “Cuarta Transformación”, una decisión que, de acuerdo con los vecinos, se tomó sin mecanismos de consulta ni consenso comunitario.

Lejos de limitarse a la protesta verbal, los colonos organizaron durante días la colocación de placas con denominaciones cargadas de sátira política. Entre los nombres elegidos destacan referencias a episodios polémicos del ámbito público, con lo que buscan exhibir su desacuerdo frente a lo que consideran un ejercicio de poder unilateral.
La jornada de intervención comenzó el fin de semana y se extendió en distintos puntos del asentamiento, incluyendo espacios recuperados por la propia comunidad.
Entre los nombres aparecieron “Fraude Dos Bocas”, “Pregúntale al Zippi”, “Cuñada del Bienestar”, “Fosas Clandestinas”, “Nepotismo del Bienestar” y “Boda en Bellas Artes”.
Voceros vecinales señalaron que la acción no solo busca rechazar el cambio de nombre, sino evidenciar una forma de gobierno que, aseguran, ha privilegiado decisiones improvisadas por encima de las necesidades reales de la población.
Para los habitantes, el fondo del conflicto no radica únicamente en la nomenclatura, sino en la forma en que se construyen las políticas públicas a nivel local. Acusan que las ocurrencias administrativas han tenido consecuencias directas en la vida cotidiana, al ignorar procesos participativos y debilitar la confianza entre autoridades y ciudadanía.
Hasta el momento, el gobierno municipal no ha fijado una postura oficial sobre la protesta. Sin embargo, en las calles de Fimesa, el mensaje ya quedó plasmado: la identidad del territorio no se decreta desde el poder, se construye desde la comunidad.