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• Declaró que las exigencias deben ser acordes con el presupuesto
• Envió invitaciones al Mundial a países con los que hay relación
• Fortalece relación entre gobierno y pueblo con La Mañanera
Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Desde Palacio Nacional, Sheinbaum dejó claro que, pese al ruido en las calles, el diálogo con la CNTE no está roto. “Nunca se ha cerrado”, atajó, mientras afinaba detalles de su viaje a Cancún para participar en la Convención Bancaria y sostener un encuentro con el mandatario alemán Frank-Walter Steinmeier.

A pregunta de Grupo Cantón, describió un entramado de mesas permanentes operadas por la Segob y la SEP, con la intervención de Mario Delgado, titular educativo. Algo que contrasta con el pasado, cuando la interlocución institucional simplemente no existía.
En el recuento, Claudia puso sobre la mesa cifras y hechos: aumentos salariales, nuevas plazas docentes y apoyos concretos en entidades como Oaxaca y Chiapas, donde incluso recibió en mano el pliego petitorio magisterial. Pero también marcó límites: el presupuesto no es infinito y las demandas deben equilibrarse con otras prioridades nacionales.
El mensaje fue directo, sin rodeos: las mesas están abiertas, los canales existen y el diálogo no se condiciona. Menos aún, dijo entre líneas, con amenazas o presiones mediáticas.
En otro frente, atajó versiones sobre una invitación al rey Felipe VI. Aclaró que la misiva fue enviada por Gabriela Cuevas, responsable de la organización del Mundial, como parte de un envío general a países con relación diplomática.
Ya en el terreno político-comunicativo, defendió la esencia de “La Mañanera”. Para Claudia, esta conferencia no es solo un ejercicio informativo, sino un puente directo con la ciudadanía. Es comunicación directa con la gente, sostuvo. Además, lanzó un dardo a sectores mediáticos que desinforman: “si no existiera ‘La Mañanera’, ni podríamos decir que esas son mentiras, ni podríamos dar nuestra versión, ni podríamos debatir”, afirmó.
Así, entre la presión magisterial, la agenda internacional y la disputa por la narrativa pública, la mandataria traza una ruta que combina diálogo, control político y presencia mediática. Una mañanera más, pero con múltiples frentes abiertos.