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En Cuautitlán Izcalli, alertan sobre el deterioro del cuerpo de agua histórico, integrado al Área Natural Protegida y Parque Estatal, Santuario del Agua, Laguna de Zumpango
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Cuautitlán Izcalli habitantes del pueblo de Axotlán, han encendido las alarmas por el precario estado ambiental que enfrenta la Laguna de Axotlán, un cuerpo de agua histórico y parte del Área Natural Protegida Parque Estatal Santuario del Agua Laguna de Zumpango.

Aunque el gobierno municipal encabezado por Daniel Serrano Palacios ha anunciado programas y jornadas, vecinos sostienen que no existe un plan ambiental integral y vinculante que proteja y preserve realmente este ecosistema.
Autoridades municipales y estatales han informado sobre un “plan integral” para el rescate de la laguna con participación comunitaria y diagnóstico técnico sobre su situación actual. Sin embargo, residentes advierten que estas acciones han sido más simbólicas que efectivas, pues continúan las amenazas de instalación de comercios irregulares y la falta de mecanismos concretos para frenar la contaminación y el deterioro.
Durante jornadas de reforestación promovidas por la Dirección de Sustentabilidad y Medio Ambiente, se han plantado árboles nativos y se realizan talleres sobre la importancia del cuerpo de agua, pero no ha habido un marco jurídico o financiero claro para garantizar su protección a largo plazo. Esta percepción de insuficiencia ha generado desconfianza entre los pobladores, quienes subrayan que las acciones actuales carecen de seguimiento y resultados tangibles.
Además, a raíz de la integración de la laguna dentro del Programa Hídrico Integral del Estado de México 2024–2029, vecinos señalaron que la coordinación con instancias estatales aún no se traduce en medidas concretas sobre el terreno, y que las autoridades municipales no han publicado un plan ambiental con indicadores, metas o presupuesto específico para su conservación real.
Para organizaciones comunitarias y ambientalistas locales, la laguna representa no solo un recurso ecológico, sino también un símbolo de identidad cultural, por lo que exigen que se deje de lado la retórica y se implementen acciones específicas: vigilancia ambiental permanente, sanciones claras contra actividades dañinas, retiro de residuos y control de descargas contaminantes.
Especialistas en la materia señalan que la ausencia de un plan ambiental serio y con fuerza normativa pone en duda, el compromiso de la administración de Serrano, con la protección del entorno natural, mientras los vecinos continúan la vigilancia y defensa de un patrimonio ambiental que consideran amenazado y sin garantía de conservación real.