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Por Ricardo Sevilla
Lo esperado: los aliados traicionaron a Morena. Nada que no hubiéramos imaginado. Era la crónica de una tragedia anunciada.
¿En qué traicionaron exactamente? Digámoslo para no hacernos bolas: ayer rechazaron la propuesta de reforma electoral, enviada por la presidenta Sheinbaum, en la Cámara de Diputados.
El Partido del Trabajo (PT) y una fracción del Partido Verde (PVEM) decidieron bajar la cortina y mirar por sí mismos.
¿Hicieron bien? ¿Hicieron mal? Seamos honestos: fue una actitud narcisista; miraron por ellos y no por el bien de la población.
En estricto sentido, el desacuerdo no fue ideológico, sino de supervivencia. ¿Y sabe por qué? Porque, de haberse aprobado, la reforma amenazaba el financiamiento o las cuotas de poder de los partidos satélites.
Muchos sospechábamos que estos partidos rémora eran unos trepadores, pero ahora ya no es una sospecha: es una certeza y todo ha quedado al descubierto.
El PT y el PVEM actúan (y siempre fue así) bajo una lógica de mercado político. Y ahora lo hemos visto nítidamente: cuando el costo de apoyar a Morena supera el beneficio de mantener sus prerrogativas como partidos pequeños, la alianza se fractura.
Y le digo más: la brevedad de la sesión (dos horas) revela que la traición ya había sido pactada con antelación. ¿Sabe usted por qué apenas hubo debate? Porque en realidad el mensaje no era para el pueblo, sino para Palacio Nacional. Querían que la presidenta Sheinbaum escuchara. ¡Ése era su objetivo!
Lo ciertos es que, en estricto sentido, no fue la oposición quien detuvo la reforma, sino la ambición de quienes dijeron (al principio y de dientes para afuera) que la apoyarían.
Ayer, lamentablemente, se votó con la calculadora en la mano y la ética en el bolsillo.
Desde hace días, sabíamos que el PT y el Verde elegirían su supervivencia sobre su lealtad. La austeridad republicana fue muy popular, hasta que le tocó el bolsillo a los partidos aliados. Aquí lo interesante es que se les cayó la careta. ¡Ya no hay máscaras! El pueblo de México ya sabe quiénes son y para qué trabajan!
Una cosa más: Morena aprendió hoy que dormir con aliados es dormir con el enemigo. Ojalá aprendan la lección.