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Ana E. Rosete
La activista por los derechos de los animales Lucía Hernández denunció fallas en la regulación de paseadores de perros en la capital, luego de que un trabajador de esta actividad mantuviera al menos seis perros encerrados dentro de un microbús abandonado en la vía pública en la alcaldía Benito Juárez.
De acuerdo con la denuncia, los animales permanecían dentro del vehículo sin agua y bajo altas temperaturas, lo que podría constituir maltrato animal. Sin embargo, elementos de la Brigada de Vigilancia Animal, encabezada por Mónica Ballesteros únicamente realizaron recomendaciones al paseador.

Para Hernández, el caso exhibe la falta de regulación efectiva en esta actividad, pese a que la Ley de Protección y Bienestar Animal de la Ciudad de México establece desde 2023 la creación de un registro formal de paseadores de perros, así como lineamientos técnicos y capacitación obligatoria para quienes se dedican a este oficio.
No obstante, la Agencia de Atención Animal de la Ciudad de México, dirigida por Ana Villagrán, aún no ha implementado este sistema.
Hernández ha señalado en distintas ocasiones las fallas en la gestión de Villagrán al frente de la agencia, particularmente por no cumplir con la obligación de crear un padrón público de paseadores acreditados y establecer lineamientos para el desarrollo de esta actividad.
Entre las responsabilidades de la agencia se encuentran crear el registro oficial, emitir lineamientos técnicos para los paseos e implementar capacitaciones, con el objetivo de evitar casos de maltrato animal y profesionalizar el trabajo de quienes se dedican a pasear perros.
El 4 de noviembre, en respuesta a la solicitud de información 092119825000347 presentada a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, la propia agencia informó que se encontraba “en proceso de creación de los lineamientos y el reglamento para paseadores, así como la elaboración del procedimiento de registro y la acreditación”.
Sin embargo, la activista advierte que más de un año después de que la normativa entró en vigor, el registro sigue sin existir, e incluso el registro voluntario que anteriormente podía consultarse en la página de la agencia ya no está disponible.
Mientras tanto, continúan reportándose prácticas que ponen en riesgo a los animales, como jaloneos, uso de collares de castigo, sometimiento físico y manejo inadecuado de grupos numerosos de perros, además de casos como el ocurrido recientemente en Benito Juárez.
La falta de regulación también mantiene en la informalidad a cientos de jóvenes que buscan profesionalizarse como paseadores, quienes carecen de capacitación técnica en primeros auxilios caninos, etología, manejo seguro en vía pública o protocolos de emergencia.
Además, en distintos parques de la capital se ha denunciado la existencia de grupos que controlan de forma informal espacios de paseo, operan con más de diez perros al mismo tiempo y presuntamente intimidan a personas que intentan incorporarse a la actividad.