Visitas
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- La infertilidad se ha convertido en un problema cada vez más visible entre las parejas capitalinas. Especialistas estiman que alrededor del 15% de las parejas en edad reproductiva en la Ciudad de México enfrentan dificultades para concebir, lo que equivale a 15 de cada 100 parejas que intentan tener un bebé sin lograrlo después de un año.

De acuerdo con la especialista María de Lourdes Flores Islas, directora médica de Red Crea Fertilidad, cuando una pareja mantiene relaciones sexuales sin protección durante 12 meses sin conseguir un embarazo, médicamente ya se considera un caso de infertilidad.
“En ese momento es fundamental acudir con un especialista en fertilidad para iniciar estudios y conocer las causas”, explicó.
La infertilidad puede originarse por diversos factores. Entre las mujeres destacan alteraciones hormonales, endometriosis o problemas en las trompas de Falopio. En los hombres, las causas más frecuentes están relacionadas con la baja calidad o cantidad de espermatozoides. También existen casos de origen combinado o multifactorial.
La doctora subrayó que la infertilidad no debe atribuirse únicamente a la mujer, por lo que es indispensable evaluar a ambos miembros de la pareja para obtener un diagnóstico preciso y definir un tratamiento adecuado.
Sin embargo, un obstáculo creciente es la desinformación que circula en redes sociales, donde proliferan supuestas “curas milagro” que prometen embarazos rápidos mediante suplementos o terapias alternativas sin respaldo científico.
Especialistas advierten que estas prácticas pueden retrasar el diagnóstico médico, reducir la ventana reproductiva —sobre todo en mujeres mayores de 35 años— y generar falsas expectativas que provocan desgaste emocional y económico.
“Cada mes cuenta. Apostar por tratamientos sin sustento científico puede disminuir las probabilidades reales de embarazo”, advirtió la especialista.
Entre las alternativas médicas disponibles se encuentran estudios hormonales, monitoreo ovulatorio, inseminación intrauterina y fertilización in vitro, procedimientos que deben realizarse bajo supervisión médica y con seguimiento integral.
Además del tratamiento clínico, el acompañamiento psicológico también es clave durante el proceso, ya que la ansiedad y la frustración pueden afectar el bienestar de quienes buscan formar una familia.