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César A. Muñoz
Ciudad de México.- La salud mental juvenil en la capital se ha convertido en un foco de alerta debido al aumento de factores como el aislamiento social, falta de oportunidades y la exposición a entornos digitales donde se normalizan discursos de odio y violencia, durante la Chilanguera, las diputadas Ana Buendía y Valeria Cruz expusieron que este fenómeno ya impacta en la seguridad.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, más del 60% de las personas detenidas son menores de 27 años, lo que confirma que el problema atraviesa directamente a este sector. “Estamos viviendo tiempos donde la tecnología nos acerca, pero también puede ser un refugio de soledad y radicalización”, advirtió Buendía.

La brecha en el acceso a la atención psicológica agrava el problema. Mientras algunos jóvenes pueden costear servicios privados, otros quedan completamente fuera del sistema, una consulta psicológica oscila entre 500 y mil 500 pesos, lo que obliga a muchos a enfrentar ansiedad, depresión o crisis emocionales sin acompañamiento profesional. “Necesitamos que un psicólogo detecte a tiempo a un joven aislado antes de que busque consuelo en comunidades que le enseñan que la violencia es la salida”, sostuvo la legisladora Valeria.
La morenista Cruz destacó la implementación de programas de atención emocional en escuelas y la creación de centros de cuidado psicológico, enfocados en la detección temprana de riesgos en jóvenes.
En materia de violencia familiar, la Ciudad de México se posiciona nuevamente en el segundo lugar nacional, con treinta y ocho mil 514 llamadas de emergencia por este delito en 2025, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, lo que refleja la magnitud del problema dentro de los hogares capitalinos.