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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Lo que comenzó como un accidente carretero terminó convertido en un escenario de rapiña sobre el libramiento de Acambay, donde un tractocamión volcó y en cuestión de minutos decenas de personas rodearon la unidad siniestrada para apoderarse de la mercancía.
El percance ocurrió la mañana del jueves a la altura del kilómetro 9 de dicha vialidad. De acuerdo con los primeros reportes, el conductor del tráiler perdió el control de la pesada unidad mientras circulaba por el tramo carretero, lo que provocó que el vehículo terminara recostado a un costado del asfalto.

El impacto fue aparatoso. El enorme tráiler quedó atravesado entre la terracería y la carretera, con parte de la carga regada alrededor. A pesar de la magnitud del accidente, paramédicos que acudieron al sitio confirmaron que el chofer salió con vida y que no se registraron personas lesionadas.
Sin embargo, lo que siguió después cambió por completo el ambiente del lugar.
Apenas corrió la voz del accidente, curiosos y automovilistas comenzaron a detenerse en la zona. Algunos descendieron de sus vehículos y se aproximaron al tráiler para revisar la carga. En cuestión de minutos, varios comenzaron a tomar mercancía y a cargarla en manos, mochilas e incluso en automóviles.
“Primero llegaron a ver qué había pasado, pero luego empezaron a llevarse todo”, relató un testigo que observaba la escena a unos metros del siniestro.

La situación obligó a la intervención de elementos de la Guardia Nacional, quienes arribaron para asegurar la zona, evitar mayores riesgos y controlar el tránsito vehicular que ya comenzaba a congestionarse.
Mientras los uniformados realizaban el abanderamiento de la vialidad y los peritajes correspondientes, la presencia de civiles en la carretera generó momentos de tensión y complicó las maniobras para retirar la pesada unidad.
Las autoridades pidieron a los automovilistas circular con precaución o utilizar rutas alternas, ya que el retiro del tractocamión y la limpieza de la vía podrían prolongarse durante varias horas.
En medio del ruido de motores, el polvo y la curiosidad de quienes se detenían a mirar, el tráiler volcado quedó como un gigante de acero vencido, rodeado por manos que, más rápidas que la emergencia, aprovecharon el accidente para llevarse parte de la carga.