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* Pospuso un día su iniciativa por la falta de consenso con aliados
* Declaró que funcionarios deben ganar su puesto “en territorio”
* Analiza tomar acción legal en contra del empresario Elon Musk
Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- El frío se colaba por los arcos de Palacio Nacional. Era una mañana gris, de aliento humeante y cafés apurados en los pasillos. Pero el ambiente político estaba más helado que el clima: dos temas dominaban el murmullo en la sala.
Sheinbaum apareció puntual. Sin rodeos, soltó la primera declaración: la reforma electoral no se presentaría este martes, sino el miércoles. “Hicimos algunas modificaciones menores… quedé de presentarlo hoy, pero mañana lo presentamos”, dijo al inicio.

El aplazamiento no fue menor. La noche previa, en reunión privada, Claudia mostró el documento a líderes de Morena, PT y PVEM. Pero no hubo consenso. Las propuestas de los aliados no quedaron integradas en el texto final y la falta de acuerdo obligó a recorrer el anuncio. En los corrillos se hablaba de jaloneos, de cuentas legislativas y de la incógnita sobre si la iniciativa caminará con mayoría simple o fracturada.
Sheinbaum atajó versiones: negó que busque un partido de Estado y dijo que quien aspire al poder debe ganarlo “en territorio”. Reiteró que su propuesta pretende voto directo en cargos y reducción del gasto a partidos y congresos, con, o sin, respaldo total de sus aliados.
El segundo tema calentó la sala más que cualquier calefactor: la posibilidad de proceder legalmente contra Elon Musk, dueño de la red social X, por insinuar que Sheinbaum actúa bajo órdenes del crimen organizado. “Estamos considerando si hacemos algún asunto legal”, confirmó. La acusación surgió tras un video donde Claudia rechazó volver a la “guerra contra el narco”. Legisladores de Morena cerraron filas y calificaron los dichos del magnate como irresponsables e injerencistas.
De esa manera, entre bufandas, libretas y grabadoras, la gélida mañana terminó convertida en termómetro político: reforma en suspenso y choque internacional en puerta. En Palacio, el frío no dio tregua, pero la agenda ardió.