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Pese a que se trata de evaluaciones clave en investigaciones por violencia familiar, abuso sexual, feminicidios y otros delitos de alto impacto.
Ana E. Rosete
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), encabezada por Bertha Alcalde Luján, mantiene 4 mil 126 dictámenes psicológicos pendientes en la especialidad de Psicología, pese a que se trata de evaluaciones clave en investigaciones por violencia familiar, abuso sexual, feminicidios y otros delitos de alto impacto.
De acuerdo con información oficial entregada vía transparencia mediante el oficio A.FGJ-00.2-0281-26, entre el 23 de octubre de 2025 y el 22 de enero de 2026 la Fiscalía recibió 9 mil 049 solicitudes de dictámenes psicológicos; sin embargo, solo 4 mil 923 fueron atendidas, lo que representa apenas 54 por ciento del total.
El rezago contrasta con la capacidad institucional de la propia Fiscalía. Según la información proporcionada, la FGJ cuenta con 152 peritos en Psicología, lo que implica una carga aproximada de 60 dictámenes por perito en un periodo de tres meses, sin considerar comparecencias judiciales, ratificaciones o labores administrativas.
Los dictámenes psicológicos son fundamentales para acreditar daño emocional, sustentar imputaciones penales, otorgar medidas de protección y avanzar en la judicialización de carpetas de investigación. La falta de atención oportuna provoca que los casos se estanquen y que las víctimas permanezcan durante meses sin una resolución.
Pese a contar con información detallada sobre la carga de trabajo y el número de peritos disponibles, los datos oficiales exhiben que el rezago en dictámenes psicológicos persiste durante la gestión actual de la FGJ, dejando a miles de víctimas en espera de un elemento indispensable para que su caso avance.
Además, el rezago en esta especialidad no solo impacta en los tiempos de integración de las carpetas de investigación, sino que puede incidir directamente en la pérdida de elementos probatorios clave, especialmente en delitos donde el testimonio y la afectación emocional de la víctima son centrales.
Por lo que la demora en la emisión de dictámenes psicológicos puede debilitar procesos judiciales, retrasar órdenes de protección y prolongar situaciones de riesgo, particularmente en casos de violencia familiar y delitos sexuales, donde la intervención pericial oportuna es determinante para evitar la revictimización y garantizar el acceso efectivo a la justicia.