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Con el objetivo de generar empleo, fortalecer la inversión interna y consolidar una base industrial nacional
Redacción
El presidente de Grupo CISA, Jesús Padilla Zenteno, hizo un llamado a impulsar una electromovilidad pública que priorice a la industria mexicana, con el objetivo de generar empleo, fortalecer la inversión interna y consolidar una base industrial nacional, aunque advirtió que la transición deberá darse al ritmo que lo permitan la infraestructura, la política pública y las entidades financieras.
Durante su participación en el III LAC E-Mobility Salon, organizado por instancias internacionales como la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), el Banco Mundial y la Unión Internacional de Transporte Público (UITP), Padilla subrayó la necesidad de visibilizar y acompañar a las empresas nacionales en este proceso.
“Es necesario visibilizar a la industria nacional, poder probarla, acompañarla y correr juntos los riesgos que esto implique”, afirmó, al señalar que actualmente el mercado de la electromovilidad está dominado por marcas chinas.
Padilla Zenteno, considerado uno de los principales operadores de transporte público urbano en la Ciudad de México y otras entidades del país, sostuvo que este esfuerzo debe ser respaldado por las autoridades, ya que “no nos pueden dejar solos en este intento”. Explicó que es indispensable buscar la mayor integración posible, debido a que las empresas mexicanas aún se encuentran en desarrollo y no cuentan con una capacidad total para atender la demanda.
En materia de infraestructura, el empresario explicó que existen dos grandes retos: los altos costos y la disponibilidad de espacio físico para su instalación. Por ello, insistió en la importancia de apostar por esfuerzos nacionales, como el sello Hecho en México, para fortalecer la economía interna, aunque —dijo— “al ritmo que nos toca”.
Al ser consultado sobre las expectativas de los operadores respecto a los vehículos eléctricos, Padilla destacó que, además de tecnología de punta, se requiere un servicio de primera y una posventa eficiente y oportuna. En el ámbito de la política pública, añadió, se espera entendimiento y coordinación con el gobierno federal.
Desde la perspectiva de los operadores, señaló que uno de los principales desafíos es contar con la capacidad suficiente para asimilar el esfuerzo que implica la transición eléctrica y responder a las necesidades específicas de cada ciudad.
No obstante, advirtió que en el caso de la Ciudad de México existe un problema crítico de espacio. “Cuando la flota eléctrica crezca y tengamos que resguardar 200 o 300 autobuses, ya no habrá dónde hacerlo, porque todo el espacio está ocupado”, alertó, lo que obligaría a buscar sitios de resguardo en zonas alejadas.