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REDACCIÓN
En el municipio de Amecameca la sospecha de un fraude que golpea directamente el bolsillo de las familias volvió a encender la indignación ciudadana.
Consumidores denunciaron públicamente a la estación de servicio Los Volcanes, localizada frente al hotel Fontesanta, por presuntamente despachar gasolina adulterada con agua, una práctica que no solo es ilegal, sino que provoca daños inmediatos en los vehículos.
El caso se dio a conocer mediante el testimonio de un usuario que, tras cargar combustible en ese establecimiento, sufrió fallas graves en su motocicleta. El motor comenzó a ahogarse hasta quedar inservible.
Al revisar el tanque, un mecánico encontró una mezcla irregular de gasolina con líquido acuoso, situación que explicaría el daño y los gastos inesperados en reparación.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, vecinos aseguran que la gasolinera acumula antecedentes de quejas por litros incompletos, mala atención e incluso exigencias indebidas del personal. Pese a ello, no existe información visible sobre sanciones o inspecciones recientes, lo que refuerza la percepción de abandono institucional.
La Procuraduría Federal del Consumidor y la Comisión Nacional de Energía, instancias responsables de vigilar y castigar este tipo de prácticas, no han emitido pronunciamiento alguno. Para los afectados, esa omisión confirma que las revisiones llegan tarde, solo cuando el escándalo crece, y se limitan a actos mediáticos sin consecuencias reales.
Mientras tanto, familias que dependen de su vehículo para trabajar o trasladarse continúan expuestas a un posible fraude que erosiona su economía. La exigencia es clara: operativos reales, sanciones visibles y protección efectiva al consumidor, no inspecciones de ocasión para la foto.