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Juan R. Hernández
A 23 días del plantón de la CNTE en el Zócalo, el Centro Histórico vive un colapso comercial, social e institucional que amenaza con escalar aún más. Esta semana, integrantes de la CETEG —ala radical del magisterio disidente— tomaron un edificio del SNTE a unas cuadras de Palacio Nacional.
Con marros rompieron rejas, incendiaron gorras, camisetas y un retrato del líder sindical Alfonso Cepeda, acusado de ser un “charro” más del sistema. El fuego duró tres horas, mientras la CETEG se justificaba: el gobierno condena la violencia, pero calla ante la represión histórica al magisterio independiente.
La tensión no es sólo política. Comerciantes y empresarios del Primer Cuadro reportan pérdidas por más de 25 mil millones de pesos. Más de 30 mil negocios están en riesgo, y el 30% podrían quebrar. Gerardo Cleto López Becerra, de ConComercioPequeño, lo dijo claro: “No se trata de reprimir, pero el Estado debe actuar. La pasividad también destruye empleos”.
El cierre de vialidades como Reforma e Insurgentes no sólo ahoga al comercio, también genera inseguridad. Dos jóvenes fueron asesinados recientemente en calles cercanas. “El Centro no está sitiado solo por la CNTE, sino por la indiferencia”, acusan los afectados.
En paralelo, el INVEA alertó sobre la proliferación de falsos gestores que prometen resolver trámites o sanciones. Son coyotes que engañan con documentos falsos y manipulan sellos oficiales. Quebrantar un sello es un delito grave con penas de hasta 12 años. La autoridad llama a denunciar y acudir directamente, sin intermediarios.