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Agustín, ¿la pensión pa’ cuando? 

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Por Lengua Larga

Hay políticos que tienen una habilidad extraordinaria para cambiar de camiseta cuando las circunstancias no les favorecen. Agustín Torres Pérez, exjefe delegacional de Cuauhtémoc, conoce bien ese deporte. Lo que ahora tendría que explicar es por qué, mientras busca conservar su espacio en la política, enfrenta un señalamiento mucho más delicado: el presunto incumplimiento de sus obligaciones alimentarias con sus propias hijas.

Vianey Esparza, hizo pública una denuncia en la que acusa al morenista de mantener un adeudo superior a los 500 mil pesos por concepto de pensión alimenticia de sus dos hijas. Y por si alguien pretende salir a presumir una constancia de no inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios, la mujer lanzó una aclaración que cambia el escenario.

La mujer explicó, existe una demanda judicial por más de medio millón de pesos y lleva un año intentando notificar legalmente a Torres, sin conseguirlo, debido a que, asegura, ha encontrado domicilios falsos y obstáculos para localizarlo. También advirtió que no aparecer en el padrón no significa estar libre de una demanda ni haber cumplido con las obligaciones económicas.

Y es que Torres tampoco es precisamente un ejemplo de fidelidad partidista. En enero de 2015 renunció al PRD y anunció su incorporación a Morena, donde respaldó el proyecto de Ricardo Monreal. Apenas un mes después regresó al sol azteca para buscar una candidatura a diputado federal. En 2021, además, apareció como abanderado del Partido Verde para intentar regresar a gobernar Cuauhtémoc. Ni que hablar de su foto con Rojo de la Vega y su intento de ser panista. El problema es que no el alcanza para pertenecer al partido más mocho que hay.

Pero hay algo que no debería cambiar con las siglas, las candidaturas ni los proyectos electorales: la responsabilidad con los hijos. La pensión alimenticia no es una concesión, tampoco una dádiva que se entrega cuando sobra dinero. Es un derecho de las niñas y una obligación de sus padres.

Si tienen la oportunidad de andar con Agustín, desaprovéchenla, huyan y cuéntenselo a quien más confianza le tengan.

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