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Sabina Berman
¿Qué haría usted si para elegir a un gobernante, tuviera que elegir entre un Nazi y una mujer con Alzheimer?
Es lo que sucedió en Chile.
El elector de Derecha tuvo que elegir entre un supuesto Nazi (Kast) y una mujer con Alzheimer (Matthei).
Ninguna de las acusaciones era cierta.
Eligió al Nazi, que luego ganó la segunda vuelta de las elecciones.
Y algo semejante sucedió en Argentina.
El elector debió elegir entre un Cocainómano (Massa) y un Inestable Mental que habla con su perro muerto (Milei).
Solo lo segundo sí es cierto. Ese es Milei: habla con su perro muerto, según él mismo lo ha dicho.
En todo caso, la democracia se ha vuelto ridícula, irracional y peligrosa.
Eso gracias a los bulos que en X, la mayor arena mundial de la democracia, son propagados por aparatos que pretenden ser personas –los bots–.
Y en esta danza mundial de antifaces, la ultraderecha lleva la ventaja. Parece ser que les dá menos vergüenza mentir más y más grande.
Considere los números.
En 9 países de Latinoamérica en los últimos 3 años la ultraderecha ha ganado 8 de las elecciones, y eso gracias a bulos desaforados.
¿Qué ha hecho en consecuencia la Derecha del centro y la Izquierda?
La Derecha del centro se enamoró de la audacia desinhibida de cualquier ética de la ultraderecha y se adhirió a ella.
Mal negocio. Llegados al poder, los ultraderechistas los colocaron en las esquinas de sus gabinetes.
Y la Izquierda lanzó sus propios ejércitos de bots para desmentir los bulos –y a menudo, lanzar los propios.
Y perdieron 8 de las 9 elecciones.
En México vamos por una ruta semejante.
La ultraderecha lidera en bulos y ejércitos de bots que los propagan, y tiene además una televisora, TV Azteca, que los amplifica.
Los tres intelectuales liberales más notables recién empezaron a aparecer en esa televisora. Aguilar Camín, Castañeda, Casar.
Pronto veremos al PRI y al PAN secundar la candidatura a la presidencia del representante de la ultraderecha en México. Salinas Pliego. Y veremos a nuestros liberales renunciar a cien principios para justificarlo.
En tanto, la Izquierda hace acá lo que le funcionó a medias en Latinoamérica. Contestar a los bulos con desmentidos y con sus propios bulos anti-derecha, todo ello difundido por sus propios ejércitos de bots.
Responder al lodo con lodo, de forma que la comunicación es hoy una guerra incesante de lodo.
En Brasil se hizo algo distinto.
Y el resultado es incomparablemente mejor.
El presidente Lula se fue a la fuente de la suciedad. A X.
Y no le pidió al dueño de X que respetara la democracia y limpiara de X los ejércitos de bots y sancionara las mentiras.
Las instituciones de Brasil lo obligaron a hacerlo.
Y llegadas las elecciones, Lula delató a Meta por alterar el algoritmo para beneficiar a su opositor.
Y logró que Meta se disculpara y corrigiera su algoritmo.
Lula no le pidió a Musk y a Zuckerberg que respetaran la democracia. Loso obligó a respetarla.
Ahora de nuevo presidente, regulará las redes con fiereza.
El mundo debería seguir el ejemplo de Brasil.