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El evento dio inicio a las 6 de la tarde y congregó a miles de capitalinos
Diego Raya
Ciudad de México.- Una nueva edición de la procesión de catrinas se celebró en la capital del país, la cual provocó caos debido a los cierres de calles aledañas al Paseo de la Reforma, en dirección hacia el Zócalo capitalino. Aunado a lo anterior, el evento también permitió la proliferación del comercio informal en los camellones de dicha vialidad, además de basura y venta de bebidas alcohólicas, así como tránsito pesado.

Durante recorrido de Diario Basta por la procesión de catrinas, se pudo localizar un número de vialidades que se encontraban cerradas al tránsito vehicular, tal fue el caso de Eje 2 Poniente a partir de la Calle Puebla, así como el propio Paseo de la Reforma, desde Insurgentes Sur hasta Lieja, así como retornos hacia dicha vialidad. Ello provocó una fuerte congestión vehicular durante la tarde-noche del domingo 25 de octubre.
Posterior a ello, la celebración del evento fue propicia para que hubiese una fuerte cantidad de puestos ambulantes en los camellones y carriles centrales de Paseo de la Reforma. En ese sentido, los visitantes y asistentes a la procesión podían acceder a una variedad de alimentos y bebidas, así como a maquillaje personalizado para la ocasión, llaveros y hasta ropa alusiva al Día de Muertos.

La fuerte presencia de comercio informal en las inmediaciones de Paseo de la Reforma también tuvo como consecuencia una gran cantidad de basura en la carpeta asfáltica, ante la insuficiencia de botes de basura y la variedad de comida para llevar que se podía adquirir mientras las catrinas desfilaban con destino a la Plaza de la Constitución, en el Centro Histórico de la ciudad.
Finalmente, durante la celebración también se pudo registrar la venta de bebidas alcohólicas, la cual se realizaba de forma discreta y con vasos disfrazados para que pasaran desapercibidos. Por ejemplo, un puesto vendía tragos preparados en bolsas de transfusión de sangre. Sin embargo, la seguridad pública se encargó de vigilar las entradas y salidas hacia Paseo de la Reforma, por lo que en los carriles centrales el flujo de personas posibilitaba el consumo.