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Polos de desarrollo y ahora 20 parques industriales más. Todo esto suena muy bien en
cuanto a avance económico; sin embargo, es preocupante cómo se está comprometiendo
nuestro territorio y recursos.
Un botón de muestra es la planta de licuefacción que proporcionará gas a China y Estados Unidos; dos megaproyectos: uno de Gas Natural Licuado en Sonora y el otro, de México Pacific Limited, que ha sido objeto de denuncias y amparos por grupos ecologistas. Ambos proyectos comprometen tanto recursos naturales, incluyendo los marinos. Por otro lado, México tiene un severo déficit en cuanto a gas natural, pero se hará maquila para extranjeros, lo que resulta ilógico, aunque la justificación sea que es un negocio de tránsito y maquila.
De nuevo, industrias de maquila como cuando se firmó el primer tratado comercial, con el
agravante del saqueo de recursos naturales, la escasez de agua que afecta no solo a Jalisco, sino a todo el país, con la benevolencia de Semarnat y de Conagua que, hay que recordar, no actúa sola, sino que tiene “Consejos Consultivos” con miembros como el director general de Industrias Peñoles, Jaime Lomelí; Coca-Cola Femsa, Coca-Cola México, o Constellation Brands, y “Consejos de Cuenca”, formados por “especialistas” en los que participan empresas cerveceras, refresqueras, procesadoras de alimentos lácteos, productoras de plásticos, representantes de la industria automotriz, metalúrgica, siderúrgica y textil.
Es en los Consejos de Cuenca de cada estado en donde se toman las decisiones sobre el reparto de agua, siempre avaladas por representantes de estas industrias ya que, en los Consejos de Cuenca, sus decisiones son vinculantes, mientras que, en los Consejos Consultivos, las resoluciones son de “opinión”, o eso dicen, ya que por ley, desde el gobierno de Ernesto Zedillo, deciden el destino del agua de los mexicanos.
Demasiadas industrias, que tienen derecho de picaporte en Conagua y Semarnat, demasiados intereses creados en torno a ellas, para un saqueo y depredación supuestamente controlados pero solo en papel y buenas intenciones.
México requiere, sí, creación de empleos, generar recursos, industria; ¡por supuesto!, pero
el costo en nuestras reservas y recursos es altísimo y pobremente regulado. Un ejemplo claro son los Centros de Datos que ni siquiera están adecuadamente contabilizados (entre 144 y 166) y que operan bajo un vacío legal que nadie ve o se atreve a denunciar, pero que sí gozan de derecho de uso a nuestra agua más pura y un altísimo consumo de electricidad.
Crecemos, pero ¿a qué costo? ¿cuánto tiempo durarán nuestros recursos en manos del
depredador?
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez