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Sabina Berman
La implosión del diario digital Derecha Diario ha dejado al descubierto algo mucho mayor: el Plan de la red MAGA para capturar Latinoamérica.
Para entenderlo hay que abandonar la idea lineal de causas y efectos. No estamos ante una conspiración clásica, con una cabeza que da órdenes y una organización que las ejecuta.
Estamos ante una red.
La red no tiene un centro. No tiene un jefe. Ni siquiera tiene una ideología precisa y única.
La red tiene un objetivo compartido: capturar, uno por uno, los gobiernos de Latinoamérica para lo que llama la “ultraderecha”.
¿Qué es la ultra-derecha?
Una ideología bastante confusa que reúne nacionalismo, autoritarismo, fundamentalismo religioso, defensa extrema de las grandes fortunas –y lo que se le ocurra en la marcha a cualquiera de sus operadores.
Y algo más y crucial: una falta de acatamiento a las fronteras que de común acatan otros movimientos políticos. Fronteras nacionales, límites legales, constricciones éticas o morales.
Los integrantes de la red se encuentran en reuniones, se reconocen, se financian entre sí, intercambian tácticas y se prestan infraestructura. Y lo dicho: comparten, sobre todo, un objetivo y un método.
Steve Bannon resumió este método con brutal precisión: “Flood the zone with shit.”
Inunda el territorio de mierda.
Es decir: saturar el espacio público con tal cantidad de mentiras, difamaciones, escándalos y versiones contradictorias que finalmente resulte imposible distinguir lo verdadero de lo falso.
El caos informativo no es un efecto secundario. Es el método.
Para conseguirlo, la red utiliza enormes cantidades de dinero, medios pequeños que arman piezas de propaganda y granjas de cientos de miles de bots que propagan las piezas de propagandaen el espacio digital.
Mientras los medios tradicionales tardan en construir sus piezas–investigan, verifican y redactan– y publicarlas, estos medios digitales son capaces de fabricar tendencias, multiplicar falsedades, destruir reputaciones y falsificar la apariencia de una opinión pública en unas cuántas horas.
Parte del dinero de la Red Maga (habría que llamarla así: Red Maga) procede de empresarios y organizaciones ideológicas. Otra parte, según distintas investigaciones y denuncias, de estructuras estatales y circuitos opacos o ilegales (lavado de dinero, narcotráfico, venta de influencias). Y existen además vínculos que deben investigarse con las agencias secretas estadounidenses (la DEA principalmente).
No hace falta que alguien coordine cada movimiento. Ésa es precisamente la novedad.
No hay un cerebro: hay una red.
No hay una doctrina coherente: hay un objetivo único.
No se busca convencer: se busca capturar.
No se explaya una ideología, es decir un proyecto: se intoxica.
Una vez capturado un gobierno, ese gobierno aporta poder, legitimidad y recursos para ayudar a capturar al siguiente.
Así ha avanzado la red por el continente. Ecuador, Chile, Colombia, Bolivia, Honduras, ahora Brasil…
Y hoy quedan frente a ella únicamente un territorio por capturar: México.
Para terminar, un detalle interesante: en cada país la primera víctima de esta Red Maga ha sido el ala liberal de la políticalocal.
Capturados por la incierta promesa de compartir el botín, atraídos por “la libertad” de acción de los psicópatas, los intelectuales y medios liberales se han rendido en cada país a la red, que al engullir al Estado, no les ha compartido sino migajas.
