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LENGUA LARGA
¡Ay, Mendieta! Otra vez con el megáfono en una mano y los mercados en la otra. El problema es que, a estas alturas, ya hasta los propios locatarios parecen preguntarse: ¿quién le dio el nombramiento de portavoz universal?
Porque el pleito por las romerías de Benito Juárez tiene más fondo del que algunos quieren hacer creer. Resulta que quienes no fueron autorizados para instalarse no pudieron acreditar la titularidad de un puesto mediante su cédula de empadronamiento. Y eso, aunque algunos quieran convertirlo en drama político, tiene una explicación bastante menos misteriosa: si no puedes acreditar que eres locatario, difícilmente puedes exigir que te reconozcan como tal.
Pero ahí aparece Mendieta, dispuesto a repartir representaciones que nadie sabe quién le otorgó. Según los comerciantes consultados, pretende que entren personas que ni siquiera son comerciantes acreditados de los mercados. ¿La regla? Parece sencilla: si los documentos no alcanzan, que alcance el bloqueo.
Y cuando la ventanilla administrativa no abre como él quiere, aparece la presión callejera. Cuando el trámite no da el resultado esperado, aparece la protesta. Y cuando una funcionaria cumple con revisar documentación y aplicar criterios, resulta que también se convierte en blanco.
Ahí entra Miriam Castañeda.
Porque defender que una funcionaria haga su trabajo no debería ser una posición política. Si su tarea es revisar quién acredita la titularidad, qué permiso corresponde y quién puede instalarse, entonces eso es precisamente lo que tiene que hacer. No está para repartir puestos a gusto del dirigente en turno ni para convertir un trámite administrativo en una negociación de fuerza.
Y aquí viene lo sabroso: los propios mercados ya hablaron.
Representantes de los 16 mercados públicos de Benito Juárez se deslindaron de Mendieta y establecieron por escrito que no tiene autorización para realizar gestiones, firmar documentos o asumir compromisos en su nombre. Más de 200 comerciantes respaldaron ese posicionamiento.
Entonces, ¿quién está hablando por quién?
Porque una cosa es organizar una protesta y otra muy distinta es presentarse como representante de comerciantes que públicamente dicen que no te representan.
Así que quizá el verdadero problema de Mendieta no sea Miriam Castañeda, ni siquiera Luis Mendoza.
Quizá el problema sea algo mucho más incómodo: que los papeles hablen y los mercados también.
