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Descabezado dos veces en un mismo día, eso le sucedió a la imagen de Felipe Calderón, el que minutos antes pedía a la militancia (cualquiera que esta sea) ir casa por casa para acabar con el “autoritarismo del régimen” pero que, paradójicamente, no tuvo el valor de enfrentar a los miembros del SME que, afuera del hotel donde se presentaba el evento libertario, gritaban consignas y lanzaban huevos.
Luego de ello, los mismos manifestantes fueron al Complejo Cultural Los Pinos para decapitar la estatua del que, 20 años antes, usurpó la presidencia y después los despojó de su empleo al decretar la extinción de Luz y Fuerza del Centro y tomar violentamente las instalaciones.
Pueblo: el que gritó consignas y decapitó una estatua, en un acto que unos llamaron “justicia poética” y otros, vandalismo; Pueblo: al que no son capaces de mirar de frente los participantes del cónclave en un lujoso hotel capitalino; Pueblo: el que colmó de elogios y amor la transmisión de poco más de una hora del expresidente López Obrador que, como siempre, rompió récord de vistas y comentarios en tiempo real.
Cuando apenas se hacía viral la presencia cínica de Felipe Calderón que, según se dice, entró por la puerta de atrás al recinto y del mismo modo salió, apresuradamente, un simple post en redes descabezó la narrativa de la oposición al anunciar López Obrador que estaría presente en video. De un plumazo, las cabezas opositoras rodaron, lo mismo que la de aquella estatua, mientras la transmisión captaba toda la atención nacional e internacional.
“No entienden que no entienden” y seguirán sin entender. Una “charla histórica” en la que hubo guiños para todos en un lenguaje que la oposición no domina, el de los que antes fueron “los nadie” y que siguen mostrando su respeto y fidelidad al que pudo decir “el pueblo me cuida”: ¿qué otro presidente o funcionario de Peña a Calderón podría decir lo mismo? De la Madrid arrancó el neoliberalismo; Salinas de Gortari privatizó y vendió; Zedillo quebró al país y nos endilgó una deuda que correspondía a los de arriba; Fox nos regaló al libre mercado, y atentó contra nuestra salud con las bebidas gaseosas y ultraprocesados; Calderón bañó al país en sangre y multiplicó los cárteles; Peña trajo el neopriismo, la presidencia de telenovela que siguió sangrando al país. Ninguno merece ser siquiera escuchado cuando solamente se han servido del país y sus recursos en detrimento del Pueblo. PUEBLO, como el nombre del nuevo libro de AMLO.
Descabezado dos veces en un mismo día, Calderón y todo lo que representa. Épico.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez
