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Eduardo López Betancourt
La Presidenta de la República, realizó una gira por todos los estados para comunicar sobre su segundo informe de gobierno. Es un ejercicio inédito en la forma, aunque tradicional en el fondo: salir de la oficina, recorrer el país y rendir cuentas frente a la ciudadanía. Hay que decirlo con sensatez, la gira tiene virtudes, pero también críticas legítimas. Entre sus ventajas están el contacto directo con la gente, escuchar sin intermediarios y mostrar obras, amén de compromisos. Cada gobernante posee su estilo y el de ella parece claro: territorio, no escritorio.
Análogamente existen cuestionamientos: el costo logístico y de seguridad al movilizar el aparato del Estado por México entero; el riesgo es que el informe se convierta en promoción política; la polarización que reaparece en cada plaza y, sobre todo, la pregunta de si el tiempo de la primera mandataria estaría mejor empleado atendiendo desde Palacio Nacional los problemas urgentes de seguridad y crecimiento.
Ambas posiciones constituyen parte de la democracia. Se vale disentir. La jefa del Ejecutivo cuenta con un referente histórico: el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien tuvo el valor de romper con el autoritarismo desde dentro, denunció la caída del sistema en 1988 y contribuyó decisivamente a despertar la conciencia democrática nacional. Hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, pero con luz propia, el Ing. Cárdenas representó una política de dignidad, congruencia y austeridad; demostró que se puede luchar por el pueblo, sin odiar, dividir, ni perseguir.
No obstante, terminado el informe y la gira, comienza lo verdaderamente importante. Lo innegable, es que México no soporta la división permanente; es momento de llamar a la unidad, dejar atrás vendettas, rencores y ajustes de cuentas. El país no necesita venganzas, requiere resultados.
La Presidenta tiene una oportunidad histórica: convocar a los mejores hombres y mujeres para gobernar, sin interesar colores ni militancias; talento, honestidad y capacidad probada; no incondicionales, sino capaces. Si lo hace, su gobierno trascenderá, porque México es más grande que cualquier partido y mucho más grandioso que cualquier gira.
