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Cuatro peras y un paquete de carne

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David y Guadalupe entraron al Soriana con su hija de un año y medio en brazos, era la una de la tarde. Pasearon largo rato aparentemente eligiendo mercancía, mientras, escondían entre sus ropas lo que necesitaban, ella tres botes de shampoo, una crema corporal y jabón en polvo; él, un paquete de carne para bistec y cuatro peras. Media hora después fueron interceptados por los oficiales de vigilancia y puestos a disposición con el cargo de robo a comercio. La bebé fue entregada a las autoridades y luego a un familiar cercano.

En seis líneas le he contado un hecho que sucede todos los días, el robo a negocio, lo doloroso del caso es que hay una niña que quedará temporalmente sin sus padres y aunque se puede alegar “robo famélico”, un tipo penal que existe en algunos estados y en otros, se conoce como Estado de Necesidad Justificante y que mantiene alrededor de 7000 personas en prisión ya que, las cadenas comerciales presionan a los jueces para sumar a los detenidos cargos como “robo en pandilla”, por ir en pareja, o “robo en lugar cerrado”, con el objetivo de que la prisión sirva de ejemplo y no sea el hambre el pretexto para dejarlos libres, porque ya sabemos que el capitalismo no perdona.

Es cierto que el robo hormiga, conocido como “farderos” es un problema para los comercios, y que tan solo el año pasado se registraron más de 7 mil carpetas de investigación, con una frecuencia aproximada de 135 robos semanales solo en CDMX y que el robo por farderos se efectúa en bandas y representa entre el 6 y 8% de pérdidas totales a los comercios, lo cierto es que se sigue sancionando a quien, por ejemplo, roba un pan o un litro de leche y la gran mayoría de detenidos son mujeres, madres de familia, solteras y desempleadas, con hijos en condiciones de miseria que, de nuevo son revictimizadas por el sistema: ser pobres, defensa ineficaz, presión de los comercios y multas impagables, lo que las obliga a permanecer en prisión cumpliendo la totalidad de la condena, sin acceder a los beneficios de la libertad anticipada.

Si bien el caso que ejemplifica esta columna quizá no acredite el hecho de robo famélico, por los productos que ella llevaba, y las características de los detenidos, sí vale la pena recordar que, aunque se haya reducido el nivel de miseria, las causas estructurales siguen ahí: el aislamiento de las comunidades, la informalidad laboral y el colapso en el sistema de salud.

La víctima real, como siempre, es la más desvalida, la menor que ahora quedará
sujeta al destino que le dicte un juez.

Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez

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