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Un club privado financiado por el erario

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Por Ricardo Sevilla

El Colegio Nacional nació en 1943 con el pretexto de reunir a las mentes más brillantes de México.

Sin embargo, ahora se ha convertido en un club privado financiado al cien por ciento con dinero público.

Este año, con un presupuesto asignado que asciende a $123,868,235 pesos —de los cuales $80.9 millones de pesos corresponden al recurso federal directo por recibir según el informe oficial del primer trimestre de 2026—, El Colegio Nacional opera con fondos públicos sin someterse a convocatorias abiertas ni evaluaciones de desempeño.

Eso, en otras palabras, quiere decir que todo ese dinero se entrega sin que la ciudadanía pueda pedir cuentas claras sobre su reparto.

Y es que la institución no realiza convocatorias abiertas para recibir a nuevos integrantes. Tampoco aplica exámenes de oposición ni evalúa el mérito de forma transparente.

El ingreso a este recinto de élite se decide mediante la cooptación directa. Son los propios colegiados quienes proponen y votan a los nuevos miembros. La votación se realiza en sesiones privadas y bajo un estricto voto secreto.

Por si fuera poco, no existen actas públicas que expliquen por qué se acepta o se rechaza a un candidato. Y precisamente este sistema a puerta cerrada ha favorecido la consolidación de un grupo dominante.

Ahora mismo, un solo grupo intelectual y editorial controla de facto la vida de la institución. Y es que, al menos nueve miembros activos del Colegio Nacional pertenecen a la directiva o al consejo de Letras Libres.

Esta cifra representa más del 25 por ciento de todo el claustro de colegiados.

Enrique Krauze, Gabriel Zaid y Christopher Domínguez Michael comparten esta doble posición.

También figuran en esta lista Claudio Lomnitz y Juan Villoro. El grupo se completa con Javier Garciadiego, Julio Frenk y Julia Carabias.

Entre ellos controlan el quórum necesario para aprobar o vetar a futuros integrantes.
Cada miembro de El Colegio Nacional cobra un estipendio bruto de 164 mil pesos mensuales. Esto equivale a un ingreso neto que roza los 110 mil pesos libres de polvo y paja.

Se trata de un sueldo vitalicio que no depende de la productividad académica.
Es una beca de por vida que no exige entregables ni evaluaciones periódicas.
Tan solo los miembros vinculados al grupo Letras Libres absorbe más de 17.7 millones de pesos al año.

Esto quiere decir que, en un solo sexenio, este grupo de intelectuales se lleva más de 106 millones de pesos directos.

Pero la bolsa monetaria no se limita al pago de sus sueldos de por vida. El Estado les paga también viáticos internacionales, banquetes y asistentes personales.

Además, el erario financia la edición e impresión de sus libros individuales. ¿Qué te parece? ¡Un club privado financiado por el erario!

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