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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Gerardo Díaz Isidro y Ulises Leonardo Cruz Serrano, conocidos como los payasos Tamborín y Tony Pecas, abandonaron el penal Neza-Bordo la noche del 10 de septiembre, luego de permanecer casi siete años encarcelados por el supuesto intento de rapto de una menor. Familiares y activistas los esperaron afuera del centro penitenciario. Cuando la puerta se abrió, ambos corrieron para abrazar a sus seres queridos entre llanto, gritos y expresiones de alivio.

Gerardo buscó a sus hijos, mientras Ulises se reunió con su madre, quien permanecía visiblemente consternada. Los hechos que originaron el proceso ocurrieron el 19 de mayo de 2019, cuando los artistas se dirigían a ofrecer una función en la colonia Las Palmas, en Nezahualcóyotl. Una mujer los señaló por presuntamente intentar llevarse a una niña de siete años a bordo de una motoneta.
La acusación provocó que varias personas rodearan a los señalados. De acuerdo con testimonios recabados sobre aquel episodio, algunos habitantes los golpearon antes de que arribaran policías municipales. Pese a las diferencias entre las versiones de los denunciantes y los informes policiales, la investigación avanzó hasta que los dos hombres recibieron una pena de 13 años de prisión. Sus familiares sostuvieron desde entonces que carecían de recursos para contratar una defensa especializada.
El expediente adquirió mayor notoriedad en mayo de 2024, cuando Saskia Niño de Rivera difundió el caso mediante el proyecto Penitencia MX. A partir de ese momento, abogados y activistas revisaron las pruebas utilizadas para responsabilizarlos. La defensa cuestionó que uno de los reconocimientos se hubiera realizado desde una distancia aproximada de 250 metros, durante la noche. También expuso que la motoneta involucrada nunca fue puesta en marcha y entregó grabaciones donde los acusados aparecen solicitando ayuda en comercios cercanos antes de su captura.
Los magistrados del Primer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito revisaron las actuaciones y concluyeron que no había elementos suficientes para mantener la sentencia, por lo cual ordenaron la liberación. “Ya lo de atrás se quedó; aprendimos muchísimo”, expresó Gerardo con la voz entrecortada después de salir del reclusorio.
