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Poco a poco se va consolidando la alianza de los que en los hechos nunca se han separado, el PRI y el PAN. Una unión salpicada de ires y venires, controversias y hasta sangre, como una gran telenovela en la que primero se odian y luego se aman, todo por un bien común, común a ellos, por supuesto, no perder el registro.
Y así, durante años han vendido a la opinión pública su aparente rivalidad para, en el fondo, repartirse el botín dejado por las grandes y pequeñas corruptelas que hemos padecido, solapándose entre ellos para ganar fuerza, tal como ahora. Una simbiosis que no se puede negar desde que los postulados de Gómez Morin, fundador del PAN, se fueron diluyendo.
Carentes de cuadros, porque ninguna dirigencia está dispuesta a dejar el poder, uno y otro han ido sacando a las figuras “emblemáticas” que habitaban en el mausoleo del olvido, para sacarlas a orear en actos públicos, con escasas militancias que poco o nada los recuerdan y que solo sirven para revivir el desastre y vergüenza que fueron sus respectivos mandatos.
Hechos polvo por el progresismo con todos sus “asegunes”, el romance PRIAN es ya un añejo y consumado matrimonio que ahora hacen “público”, pensando que se tomará como una “gran noticia” y anuncian, por enésima vez, una reconfiguración; ¿hacia dónde? ¿con qué proyecto?, porque lo que todos seguimos esperando y que sería una verdadera noticia, sería la presentación de un proyecto de nación, de una limpieza a fondo, de proyectos serios, no contubernios para robar, sino de acuerdos que terminen de construir el país que todos deseamos y merecemos y que solo nos lo ha ofrecido, hasta ahora, el progresismo.
Hacerlo, sería una verdadera revolución para el revolucionario, pero en manos de Alejandro Moreno, será un sueño guajiro, lo mismo que con el panismo, cuyo dirigente, Jorge Romero ha sido vinculado con el llamado Cártel Inmobiliario, irregularidades financieras y extorsión.
El PRI ha recibido del INE 1,297 millones de pesos, en tanto que el PAN, 982; juntando las “dotes”, los ciudadanos hemos dado 2,279 millones a la cueva de corrupción, tirados a la basura, o más bien, a los bolsillos de los mismos que ya solamente luchan por mantenerse a flote porque perder el registro, implicaría perder esa millonada.
¿Y si nos ponemos serios y comenzamos a exigir proyectos, propuestas, trabajo demostrable? ¿Y si ponemos en los requisitos de registro tener planes, proyectos, objetivos? Porque formar un partido reditúa, ahí tenemos a Hugo Eric Flores, quien va por su tercer partido, con el PAZ ya se embolsó por lo pronto 84,3 millones. No hay derecho, hay corrupción.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez
