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El presidente Trump hizo una declaración muy curiosa en la que indicó respecto a su mayor socio comercial -nosotros- que solo podíamos ofrecer tamales picantes y tomates.
Ojalá fuera así y solamente con los tamales tendríamos para exportar, no solo a nuestro vecino, sino al mundo y ningún ciudadano se aburriría porque podrían comer cada variedad durante más de un año sin repetir. No solamente existen tamales picantes, también los hay dulces y salados, rituales y cotidianos como los que los mexicanos podemos encontrar en cada esquina del país. Son más de 500 las variedades de tamales que se elaboran en México y cada cual lleva el distintivo de la preparación y condimentos de su respectiva región.
Alimento ancestral cuyo origen se ha encontrado en el Preclásico Tardío, que era ofrecido a los dioses por los Aztecas.
Tamal, que en náhuatl significa “envuelto”, ha sobrevivido a la modernidad y sigue elaborándose de la forma tradicional; desde los Güemes, Chanchamitos, los Yorimuri, Dzotobilchay o de la Bufa, el tamal siempre ha estado en la mesa de los mexicanos, en el desayuno de los que compran a la carrera su guajolota roja o verde con un atolito de agua.
Tan importante para los mexicanos que cada 2 de febrero la celebración de la Candelaria es tradicionalmente festejada con ellos.
Maiz nixtamalizado mezclado con manteca, relleno y envuelto en hojas, ya sea de maíz o de plátano. Parece algo muy sencillo, nada tan elaborado ni ultra procesado como el paquete McDonalds que Trump consume; sin grasas trans, sin exceso de sales, sin exceso de azúcares, con grasas buenas, y suficiente para dar energía durante horas. El maíz nixtamalizado aporta calcio, fósforo y vitamina B. Las elaboraciones varían, por ejemplo, el mucbipollo, que es el tamal gigante yucateco, es mucho más complejo ya que se hornea bajo tierra y es tan grande que se sirve en rebanadas. Un tamal, es más que un alimento para los mexicanos, es parte de un ritual, festejos y tradiciones, pero eso es difícil deentender para el mandatario norteamericano, tan aficionado a la comida rápida. Un dato curioso: no obstante esta dieta de maíz envuelto, los mexicanos nunca padecimos la obesidad mórbida ni los gravísimos problemas vasculares que nos heredaron con las bebidas azucaradas y la comida rápida, el neoliberalismo inundó al mercado con productos chatarra envueltos, no en hojas, sino en plásticos indegradables, pero aun así, el mexicano siempre preferirá un buen tamal a cualquier fast food made in USA.
Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez
