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SALVADOR GUERERO CHIPRÉS
ALTAVOZ
Las aulas pueden ser verdaderas rutas de alta resistencia, espacios de evolución constante donde la mente infantil avanza junto a estímulos digitales infinitos y metas emocionales profundas.
Enriquecida por nuevas herramientas de acompañamiento, la escuela avanza hacia el desarrollo armónico del estudiante, sumando el cuidado emocional a la adquisición de conocimientos.
Este panorama de superación conecta con la victoria del peruano Cristhian Pacheco en el XLIII Maratón de la Ciudad de México. Frente a la hegemonía global deportiva, el fondista dijo: “sí se puede ganar a los africanos”.
La analogía encaja con el reto pedagógico actual, una carrera de largo aliento orientada a fortalecer el tejido social mediante estrategias innovadoras. La Presidenta Claudia Sheinbaum impulsa la regulación del uso de celulares dentro de los planteles educativos, reconociendo la importancia de canalizar la atención infantil hacia entornos constructivos y enfrentando lo que ha llamado el scroll infinito.
Clara Brugada, desde el Gobierno de la CDMX, complementa esta estrategia mediante un despliegue en materia de salud mental comunitaria y soporte psicológico temprano con consultorios en las Utopías y la estrategia Vida Plena, Corazón
Contento, la cual suma más de un millón 150 mil estudiantes atendidos.
Entender la estabilidad emocional como cimiento del avance académico constituye el núcleo de esta política pública contemporánea, transformando el bienestar subjetivo en un derecho social exigible. “Una responsabilidad colectiva y obligación del gobierno”, ha dicho Brugada.
En seguridad, el C5 dispone de 53 mil 788 cámaras en las inmediaciones de escuelas públicas y privadas para contribuir con la videovigilancia.
El retorno a las aulas marca el silbatazo de salida de una competencia social decisiva, con paso firme hacia la meta de un maratón escolar por el bienestar.