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YANERY VILLEGAS, TODO LO QUE TOCA LO HACE ORO

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• La celebridad regresa con muchas a portaciones para tener una vida más fructífera

TEXTO: REDACCIÓN

Una empresa puede alcanzar una alta facturación, tener millones de seguidores y una fuerte presencia en el mercado y, aun así, no estar construyendo suficiente valor empresarial. En América Latina solemos utilizar la facturación como principal indicador de éxito. Nos interesa cuánto vende una empresa, cuántas veces ha superado sus metas o cuántas sucursales posee. Aunque estos datos son importantes, no explican por sí solos la calidad ni el potencial de una operación.

Dos compañías con niveles similares de facturación pueden recibir valoraciones completamente distintas. Frente a un inversionista o un fondo de Private Equity, también importan la rentabilidad, la visión estratégica, la cultura empresarial, la capacidad de adaptación, la gestión de riesgos y la posibilidad de repetir procesos para escalar. Yanery Villegas, especialista en finanzas conductuales, estructuración financiera e inversión privada, explica que esta diferencia también se relaciona con la manera en que se toman e interpretan las decisiones empresariales.

Facturar no siempre significa crear valor

Las ventas demuestran que existe una demanda dispuesta a pagar, pero el inversionista también necesita saber qué ocurre detrás de esos ingresos. Si para generar cada peso la empresa debe asumir costos desproporcionados, endeudarse constantemente o depender de promociones agresivas, el crecimiento puede estar ocultando fragilidad.

La visión debe convertirse en cultura

La visión del fundador puede impulsar el nacimiento de una empresa, pero para sostener el crecimiento debe convertirse en una cultura capaz de orientar las decisiones y mantenerse sin su presencia permanente. Profesionalizar la empresa no significa desplazar al fundador, sino transformar su conocimiento en procesos, equipos y estructuras que otros puedan ejecutar. No todo crecimiento es escalable. Abrir una segunda sucursal puede depender del esfuerzo extraordinario del fundador; abrir cincuenta requiere procesos definidos, tecnología, talento y una propuesta capaz de funcionar en diferentes mercados.

La empresa debe reconocer qué elementos explican su éxito, cuáles pueden repetirse y cuáles necesitan adaptarse. Estandarizar no significa operar con rigidez, sino determinar qué procesos deben mantenerse y cuáles deben ser flexibles frente a los cambios del mercado.

El valor también tiene una dimensión humana

Detrás de cada estructura financiera existen personas. Una empresa genera empleos, desarrolla talento, atiende necesidades y produce un impacto sobre las comunidades donde opera. Estos factores no sustituyen la rentabilidad, pero pueden influir en la sostenibilidad del negocio. Una compañía con alta rotación de personal, conflictos internos o prácticas que deterioran su reputación representa un riesgo, aunque sus ventas sean atractivas.

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