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Cuauhtémoc, territorio fértil para el despojo

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Por Juan R. Hernández

Por alta plusvalía 

Mientras la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega concentra buena parte de su narrativa en presumir una Cuauhtémoc renovada, hay un problema que no cabe en las fotografías de redes sociales: el despojo inmobiliario. Los números muestran una realidad bastante menos cómoda.

Este viernes, diputados de Morena llevaron a la Plaza de la Ciudadela una Jornada de Asesoría Jurídica contra el despojo. Brenda Ruiz, Paulo García, Emilio Guijosa y Leonor Gómez Otegui escucharon casos y ofrecieron acompañamiento a vecinos. Más allá del evidente componente político de la jornada, queda una pregunta incómoda: ¿por qué una alcaldía golpeada históricamente por este delito necesita que otras instancias salgan al territorio a orientar a sus habitantes?

Las cifras dimensionan el problema. Diez colonias de Cuauhtémoc acumulan 2 mil 908 registros históricos: Centro encabeza con 690; Roma Norte suma 341; Doctores, 333; Santa María la Ribera, 288; Obrera, 266; Morelos, 238; Guerrero, 232; Juárez, 178; Roma Sur, 174, y San Rafael, 168.

No hablamos de puntos aislados. Es prácticamente un corredor territorial donde conviven edificios antiguos, sucesiones intestamentarias, inmuebles abandonados, alta plusvalía y familias vulnerables frente a posibles intentos de apropiación.

Y el problema no quedó enterrado en estadísticas anteriores. En marzo de 2026, Cuauhtémoc volvió a aparecer entre las alcaldías atendidas por el Gabinete contra Despojos durante un operativo de 14 diligencias, con seis restituciones y cuatro aseguramientos, además de otras actuaciones.

Aquí es donde la administración de Rojo de la Vega tiene una deuda. No basta denunciar problemas heredados ni confrontarse políticamente con el Gobierno capitalino. Gobernar también significa prevenir, detectar inmuebles vulnerables, acompañar jurídicamente a vecinos y coordinarse con Fiscalía, Registro Público y autoridades centrales.

Así, mientras unos disputan territorio electoral, hay familias que están disputando algo mucho más elemental: que nadie les quite su casa.

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