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Por Salvador Guerrero Chiprés
Hay más de 44 mil en la CDMX
Los preparativos para el regreso a clases saturan los espacios donde tradicionalmente se comercializan los útiles escolares en una carrera contra el reloj y el presupuesto.
La prioridad suele enfocarse en las mejores ofertas: la mochila de menor costo o el establecimiento con el descuento más atractivo. En esa planeación financiera suele omitirse la certeza de saber exactamente cómo actuar o a quién acudir si un incidente ocurre en pleno recorrido.
Frente a este panorama, resulta indispensable transitar las calles con los sentidos alerta, proteger las pertenencias portándolas siempre al frente del cuerpo, evitar por completo el uso del celular en aglomeraciones y distribuir el dinero en diferentes bolsas, minimizando así el impacto de un eventual robo.
Esa lógica de autocuidado está acompañada por herramientas institucionales que activan protocolos de atención de cualquier tipo de emergencias, como los botones de auxilio ubicados en los postes de las cámaras del C5.
En la CDMX contamos con más de 44 mil 600, de los cuales más de 12 mil permiten comunicación verbal con un despachador. Los otros activan el monitoreo de la cámara para identificar la necesidad de la persona usuaria y el envío inmediato de una patrulla o vehículo de emergencia.
La línea de emergencias 9-1-1 forma parte indispensable de esta red de apoyo y registra la tendencia en las incidencias reportadas. Por ejemplo, en el caso del robo a transeúnte este año se presenta una disminución del 31 por ciento respecto al año pasado, consistente con los registros del informe de seguridad expuesto por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Este retorno a las aulas exige incluir la prevención ciudadana dentro del equipaje escolar diario. Las herramientas tecnológicas no añaden peso físico a los maletines, pero conocer su ubicación e inculcar su uso correcto en las y los hijos otorga un valioso recurso de salvaguarda.