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Por Juan R. Hernández
El combate al despojo en la Ciudad de México empieza a mostrar resultados, pero sería un error confundir velocidad inicial con victoria definitiva. La estrategia reforzada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, consiguió en apenas 12 días 44 detenciones, casi la mitad de las 90 acumuladas desde enero, además de ocho inmuebles asegurados y restituciones en colonias como Santa María la Ribera y San Pedro de los Pinos.
Las cifras importan porque durante años el despojo avanzó entre expedientes lentos, conflictos civiles mal canalizados, adultos mayores vulnerables, herencias intestadas y familias obligadas a gastar tiempo y dinero para defender un patrimonio construido durante décadas.
También importa que la Fiscalía haya comenzado a separar los casos. De 89 denuncias recientes, sólo 14 presentan elementos claros de posible despojo. Otros expedientes corresponden a disputas familiares, arrendamientos o problemas sucesorios que necesitan otra ruta jurídica. Esa clasificación puede evitar arbitrariedades, pero también obliga a garantizar que el análisis no se convierta nuevamente en meses de espera.
El verdadero reto está precisamente ahí: sostener la rapidez. Asegurar un inmueble en uno, dos o tres días representa un cambio importante frente a víctimas que antes veían pasar años sin respuesta. Pero el indicador definitivo no será cuántas carpetas se abren, sino cuántas viviendas regresan a sus legítimos propietarios, cuántos responsables reciben sentencia y cuántas redes que falsifican documentos o aprovechan vacíos legales son desmontadas.
Otro desafío será revisar los expedientes viejos. Brugada ha planteado que el paso del tiempo no debe convertir una injusticia en hecho consumado. Cumplir esa promesa significará entrar a miles de casos acumulados donde quizá ya cambiaron ocupantes, propietarios o condiciones jurídicas.
La próxima apertura de la Defensoría Social Ponciano Arriaga, con 100 profesionales organizados en cinco equipos, puede convertirse en una pieza clave si realmente acompaña a las víctimas hasta la resolución y no termina siendo solamente otra ventanilla de orientación.
La estrategia arrancó con números positivos. Ahora viene lo más difícil: mantenerlos. Porque frente al despojo no basta detener la invasión de una vivienda; el éxito se medirá cuando recuperar el patrimonio deje de ser una carrera de resistencia para las familias.