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Juan R. Hernández
Ciudad de México.— Con al menos dos solicitudes de desafuero y cinco carpetas de investigación que han pesado durante años sobre Alejandro Moreno, la salida de Hugo Eric Flores de la presidencia de la Sección Instructora abrió la puerta para destrabar el expediente contra el senador y dirigente nacional del PRI.
Flores Cervantes solicitó licencia como diputado de Morena para asumir la dirigencia nacional de su nuevo partido, PAZ, dejando vacante el órgano de San Lázaro encargado de dictaminar las declaraciones de procedencia.

Durante su gestión, la Sección Instructora analizó el polémico expediente del diputado Cuauhtémoc Blanco, quien conservó el fuero constitucional, mientras el caso de “Alito” Moreno quedó sin resolución definitiva.
Fuentes legislativas consultadas por Diario Basta! señalaron que la renovación permitiría eliminar los “cuellos de botella” que frenaron el procedimiento. Entre los nombres que buscan encabezar el órgano destaca Sergio Gutiérrez Luna, expresidente en dos ocasiones de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y cercano a la operación política de Morena.
De acuerdo con las fuentes, Gutiérrez Luna ya habría sostenido reuniones para conseguir respaldo entre sus compañeros. La decisión quedará en manos de la mayoría parlamentaria y será clave la participación del coordinador morenista Ricardo Monreal.
El expediente de “Alito” tiene su origen en acusaciones formuladas desde Campeche por presuntos delitos como peculado, uso indebido de funciones, abuso de autoridad y enriquecimiento ilícito relacionados con su gestión como gobernador.
El procedimiento enfrentó amparos, falta de documentación y retrasos. El propio Hugo Eric Flores llegó a admitir públicamente su frustración y sostuvo que tenía “las manos atadas” para avanzar.
Moreno Cárdenas, por su parte, ha rechazado las imputaciones y denunciado una persecución política, además de recurrir a instancias internacionales.
La definición del nuevo presidente de la Sección Instructora se perfila para las próximas semanas. Con el relevo, el expediente que permaneció congelado podría volver al centro de la batalla política en San Lázaro.