Síguenos

¿Qué estás buscando?

Voces

El día en que será juzgado…por ti mismo

27 lecturas

Por Pedro Linares Manuel

Existe un tribunal al que ningún abogado puede impedirte llegar. No tiene edificio, expedientes ni jueces vestidos de toga. Tampoco admite influencias, dinero o privilegios. Ese tribunal habita dentro de ti: tu propia conciencia.

Desde la mirada simbólica de la Masonería, el ser humano trabaja constantemente sobre su Piedra Bruta. Cada decisión, palabra y acto deja una marca. Podemos ocultar nuestros errores ante los demás, construir explicaciones e incluso convencer al mundo de nuestra inocencia; pero existe un testigo que estuvo presente desde el principio: nosotros mismos. Por eso, el juicio más profundo quizá no ocurra frente a otras personas, sino frente al espejo interior.

Medirnos a nosotros mismos

La escuadra simboliza la rectitud de nuestros actos; el compás, los límites que debemos imponer a nuestras pasiones; la plomada nos pregunta si nuestra conducta permanece vertical cuando nadie nos observa. No son instrumentos para medir a los demás: primero deben medirnos a nosotros mismos. Y ahí comienza el verdadero tribunal.

¿Qué hiciste cuando pudiste ayudar y decidiste ignorar? ¿A quién lastimaste sabiendo que podías detenerte? ¿Cuántas veces cambiaste verdad por conveniencia? Pero también: ¿cuántas veces reconociste tu error, pediste perdón, reparaste el daño y decidiste comenzar nuevamente?

Porque este tribunal tiene algo extraordinario: no existe solamente para condenar; también existe para transformar. El verdadero castigo no es descubrir que alguna vez fuimos imperfectos. Es saber que comprendimos nuestro error y aun así decidimos permanecer iguales. Mientras exista conciencia, existe la posibilidad de tomar nuevamente el mallete y el cincel. Puedes corregir una piedra mal trabajada, reconstruir aquello que dañaste y regresar al camino.

MIRAR TU HUMANIDAD

Quizá algún día, cuando estés completamente a solas contigo mismo, la pregunta final no sea cuánto dinero acumulaste, cuántos títulos obtuviste o cuántas personas te admiraron. Será mucho más sencilla: ¿Qué clase de ser humano fuiste cuando nadie te estaba mirando? Y entonces comprenderás quién era el juez que siempre estuvo esperándote: tú mismo. Si hoy tu conciencia te está diciendo que algo debe cambiar, escúchala. Todavía puedes comenzar una nueva construcción. Libros y contenidos: www.mentisnovatea.com | Consultas psicológicas vía WhatsApp: 56 4410 4184

Te puede interesar

Advertisement