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Por Eduardo López Betancourt
elb@unam.mx
A través de las redes sociales y de otros medios se ha dado a conocer que un grupo de niños deportistas de la ciudad de Tijuana se encuentra varado en Colombia, quienes solicitan, con urgencia, apoyo para reintegrarse a sus hogares.
Se han escuchado sus voces, y en el mejor de los casos se encuentran solo preocupados, circunstancia que obliga a nuestro gobierno a brindarles el auxilio requerido. Estamos ciertos de que el mismo avión que trasladó a la exprimera ministra Betssy Chávez, operado por las fuerzas armadas, será el mismo, o uno mejor, el que se envíe por nuestros compatriotas.
El drama de Colombia, al igual que el de Venezuela, nos impacta y nos obliga a ser más solidarios y decididos. Tengamos presente que nuestro País ha padecido de manera contundente los estragos de la naturaleza, y en esa misma dimensión no debemos ser omisos. Lo más importante es que la presencia mexicana se haga notar en nuestras naciones hermanas, con lo cual estaríamos demostrando esa fraternidad que, por momentos, se ha extraviado; tal es el caso de la reintegración lograda entre la Presidenta mexicana y su homóloga peruana para reanudar nuestras históricas y cordiales relaciones diplomáticas.
Por ahora urge enviar por nuestros niños mexicanos en Colombia, para trasladarlos directamente a Tijuana, su ciudad natal, y para ello estamos seguros de que se emplearán aviones de la Fuerza Aérea Mexicana. Este proceder demostrará, una vez más, que en cualquier parte del mundo donde se encuentre un mexicano, sin ninguna duda se le brindará la ayuda requerida. En ese mismo sentido se ha beneficiado también a quienes han solicitado asilo, en especial a luchadores sociales, como fue el caso de Evo Morales, a quien se le envió una aeronave que, por cierto, sorteó grandes dificultades para sobrevolar algunos países sudamericanos, pero que al final logró traerlo a tierras mexicanas. De igual manera como lo señalamos, así se actúa en favor de los nuestros.