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Fue en 2014, meses antes de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que el entonces gobernador, Ángel Aguirre realizó la compra, sin licitación ni permiso alguno, de un equipo que costó 17.5 millones de pesos; el broker fue la empresa Neolinx quien hizo los arreglos con la italiana Hacking Team para adquirir un software y malware al que llamaron “El Perro”. El equipo consistía en un maletín “táctico” del tipo Pelican Case de uso militar que contenía antenas receptoras, módulos de radiofrecuencia y un procesador interno que funcionaban como una falsa antena celular; las señales de las terminales de monitoreo eran recibidas en computadoras equipadas con software descifrador que mostraban las barras de intensidad de las señales de los celulares que se interceptaban, junto con los metadatos de las llamadas telefónicas. Para realizar el mapeo y escucha de zonas específicas, los operadores debían situar el equipo en camionetas encubiertas para que las señales electromagnéticas del aparato, “engañaran” a los equipos celulares al simular una antena de telefonía comercial y se “engancharan” al maletín; así, “El Perro” rastreó señales y conversaciones de ciudadanos, mientras monitoreaban la actividad de la Normal Rural Isidro Burgos.
Informes periodísticos de la época, relatan cómo este software se usó la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014 para rastrear y generar un mapa de comunicaciones de los celulares que intervinieron en Iguala mientras se producían los ataques contra los estudiantes.
El software y los archivos generados son clave para detallar lo que sucedió esa noche y posteriores con los jóvenes normalistas. Se corrió la noticia de que dichos archivos fueron destruidos por orden del gobernador de entonces, Ángel Aguirre, y las dos testigos protegidas así lo indican, el equipo, se dijo que también “había desaparecido”, pero investigaciones de Proceso y Regeneración Mx, mostraron que continuó operando de manera clandestina en la Fiscalía Especializada en Secuestros del estado de Guerrero.
La última vez que se documentó oficialmente el uso de “El Perro”, fue entre junio y julio de 2017, como lo denunció CNN en Español, el entonces gobernador Héctor Astudillo, al principio lo negó, pero luego, la administración estatal confirmó formalmente que era usado en labores de “investigación criminal” ¿Será que “el Perro” sigue ladrando? ¿Será que con la tecnología actual se pueda rescatar la información presuntamente destruida? Veremos.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez