31 lecturas
Por Diana Sánchez Barrios
La Alcaldía Cuauhtémoc atraviesa un momento decisivo. Los problemas que enfrenta ya no pueden resolverse mediante decisiones unilaterales, confrontaciones políticas o estrategias mediáticas. La inseguridad, el deterioro del espacio público, la crisis de movilidad, la creciente gentrificación, el abandono de los servicios públicos, el aumento de las desigualdades y la falta de oportunidades para miles de personas que necesitan acceso al trabajo, representan problemáticas urgentes que reclaman respuestas. Por ello, cada vez que los diferentes actores políticos se refieren a esta demarcación territorial aparece algo mucho más profundo que está representado por la necesidad de un nuevo pacto social para la Cuauhtémoc construido desde el diálogo y la participación.
Para alcanzar este objetivo se están realizando los “Diálogos por la Cuauhtémoc”, que son ejercicios democráticos y de participación ciudadana que convocan a vecinas y vecinos, comerciantes, trabajadores, empresarios, organizaciones civiles, universidades, colectivos culturales y de la diversidad sexual, juventudes y especialistas para construir una agenda compartida que coloque en el centro el bienestar y la calidad de vida de quienes viven y trabajan en la demarcación. Estoy convencida que la política debe recuperar su sentido más noble que es servir a la comunidad. Gobernar no es administrar conflictos para obtener rentabilidad política, sino resolverlos mediante diálogo, planeación y construcción de acuerdos.
Durante demasiado tiempo, la derecha ha entendido el gobierno como un espacio de confrontación permanente. Ha privilegiado el conflicto sobre el acuerdo, la imposición sobre la participación y la polarización sobre la construcción de consensos. Gobernar no puede significar dividir a la sociedad entre aliados y adversarios. Gobernar significa escuchar, dialogar y resolver. La Cuauhtémoc necesita recuperar la confianza entre ciudadanía e instituciones. Para lograrlo es indispensable abrir las puertas del gobierno y convertir la participación social en un mecanismo permanente de toma de decisiones. Ninguna política pública será exitosa si se diseña de espaldas a quienes viven diariamente los problemas de la Alcaldía.
Los “Diálogos por la Cuauhtémoc” parten de una convicción democrática. Los grandes desafíos solo pueden enfrentarse mediante acuerdos amplios y soluciones incluyentes. Es prioritario recuperar el espacio público como un lugar de convivencia. Calles iluminadas, banquetas accesibles, parques rehabilitados, mayor arbolado urbano y espacios culturales abiertos deben sustituir el abandono y el deterioro. Otra prioridad consiste en construir una seguridad basada en la prevención, la inteligencia y la proximidad. La tranquilidad de las familias no se alcanza únicamente con operativos policíacos, requiere fortalecer la confianza entre comunidad y autoridades.
Adicionalmente, un eje fundamental es el ordenamiento democrático del comercio en la vía pública. El comercio popular es una fuente de empleo para miles de familias y una expresión histórica de la economía urbana. El reto no es perseguirlo ni criminalizarlo, sino establecer reglas claras mediante el diálogo entre comerciantes, vecinos y autoridades para garantizar simultáneamente el derecho al trabajo, la movilidad, la accesibilidad y el uso ordenado del espacio público. Hoy más que nunca, la transformación de la Cuauhtémoc exige otorgar la palabra a sus habitantes.