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Por Eduardo López Betancourt
Se extenderá su cobertura
Se trata de una institución creada en 2019 a nivel local, es decir, en la Ciudad de México, por la actual Presidenta del País, Claudia Sheinbaum. Su antecedente inmediato fue el Instituto de Estudios Superiores de la Ciudad de México Rosario Castellanos, que en fechas recientes adquirió alcance nacional gracias al decreto emitido por la propia Jefa de Estado en 2024.
Con esta reforma se le otorgó rango nacional, con el propósito de extender su cobertura a todo el territorio del País. Actualmente cuenta con 13 planteles, 57,441 estudiantes y 43 licenciaturas distribuidas en su sistema.
Vale la pena destacar un gesto encomiable de la propia jefa de Estado: la institución lleva el nombre de una mujer de letras notable y admirable, como lo fue Rosario Castellanos.
A tan destacada dramaturga la conocí en 1961, cuando se desempeñaba como directora de divulgación bajo el rectorado de Ignacio Chávez, de quien fui amigo entrañable y seguidor cercano a través de mi participación en el Consejo Universitario, presidido entonces por el propio rector Chávez. Mi vínculo con Rosario se estrechó aún más porque era esposa de otro gran amigo mío, el filósofo Ricardo Guerra, a quien impulsé, entre otros, para dirigir la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Con el tiempo, Castellanos y Guerra se separaron; sin embargo, lo más notable de ambos es que conservaron, hasta el lamentable fallecimiento de Rosario, una cercanía admirable. Constituye un gran honor que se rinda homenaje a una mexicana ilustre, inmortalizando su nombre en instituciones universitarias que, según se ha señalado, evitarán que quienes aspiren a continuar sus estudios se queden sin oportunidades. Tal planteamiento no solo reviste gran relevancia, sino que resulta congruente con los principios constitucionales establecidos en el artículo tercero. Enhorabuena y bienvenidos los alcances generosos de la Universidad Nacional Rosario Castellanos.