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Por Eduardo López Betancourt
Batres al frente del ISSSTE
Sin duda, a diferencia de los gobernadores actuales, los dioses del Olimpo que eventualmente se reunían con los humanos resultaban más accesibles que los mandatarios de hoy, función que la célebre Cuarta Transformación (4T) prometió transformar radicalmente en cuanto al ejercicio de la autoridad. Lamentablemente, no fue así: quienes hoy detentan el mando se han vuelto verdaderamente inalcanzables.
Un ejemplo preciso es el caso del licenciado Martí Batres, a quien conocí como estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde, según tengo entendido, no concluyó su carrera. En aquella época, siendo yo profesor titular y con cierta presencia institucional, le brindé respaldo en sus inquietudes académicas. Su ideología, entonces marcadamente marxista e incluso con tintes maoístas, reflejaba a un Martí inquieto como pocos. Tras algunas andanzas poco exitosas al interior de la facultad, y cuando triunfó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, siendo Martí líder del Congreso capitalino de aquel entonces, el propio Cárdenas me pidió que lo recibiera para impulsar cambios estructurales de carácter jurídico. Martí acudió a mí y le expresé que “las prisas no conducen a nada bueno en materia legislativa”. Lejos de atender la recomendación de elaborar códigos bien redactados, se precipitó y aprobó, en materia penal y civil, disposiciones que resultaron efímeras. Con el paso del tiempo, siendo Subsecretario de Gobierno del entonces Distrito Federal, ahora Ciudad de México, lo busqué para solicitarle apoyo ante la infame persecución que ya padecía por parte de Alejandro “la güera” Gertz. Desafortunadamente, Martí no hizo nada, aunque reconozco que me dio un trato digno.
Ahora, como director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), lo he buscado sin éxito para consultarle un trámite importante al que tengo derecho, pero me ha resultado imposible entrevistarme con tan encumbrado funcionario. Al final, constato que la conducta de quienes se marcharon se repite en quienes han llegado.