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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La contaminación de los ríos Tlalnepantla y San Javier ha derivado en un problema sanitario que mantiene en alerta a familias de diversas colonias del municipio de Tlalnepantla.
Habitantes denunciaron que, después de los desbordamientos registrados durante la temporada de lluvias, aguas residuales ingresan a cisternas y sistemas de almacenamiento domiciliario, situación que compromete la calidad del líquido utilizado para el consumo, la preparación de alimentos y las actividades de higiene.
Vecinos de Los Reyes Ixtacala señalaron que cada vez que los cauces aumentan su nivel, el agua almacenada en sus viviendas presenta cambios de color, sedimentos y olores intensos, por lo que muchas familias se ven obligadas a vaciar sus depósitos y adquirir agua embotellada o contratar pipas para cubrir sus necesidades básicas. Explicaron que esta situación representa un gasto adicional que afecta principalmente a los hogares con menores ingresos.

Los afectados afirmaron que las labores de limpieza realizadas después de las inundaciones resultan insuficientes, debido a que únicamente se concentran en retirar lodo y residuos de las calles, sin atender la contaminación que permanece dentro de cisternas y tinacos. Aseguraron que el problema se repite con cada nueva crecida de los ríos, sin que exista un programa permanente de saneamiento o revisión de las instalaciones domésticas.
Las denuncias también advierten un incremento en padecimientos como irritaciones en la piel, infecciones gastrointestinales, alergias y molestias respiratorias, principalmente entre niños y adultos mayores. De acuerdo con los testimonios, varias familias han requerido atención médica tras utilizar agua presuntamente contaminada para actividades cotidianas, mientras otras han optado por restringir su uso hasta contar con mejores condiciones sanitarias.
A esta situación se suma la presencia constante de malos olores y la acumulación de residuos sólidos en las márgenes de los cauces, factores que favorecen la proliferación de fauna nociva y elevan el riesgo de enfermedades. Habitantes de Xalostoc, Valle Dorado y Lomas del Río coincidieron en que las condiciones ambientales han deteriorado su calidad de vida y mantienen preocupación por las consecuencias que la exposición prolongada pueda generar en la salud de la población.
Las denuncias ciudadanas encuentran respaldo en investigaciones desarrolladas por la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México, las cuales identifican que la degradación de los ríos obedece a descargas provenientes de actividades industriales y urbanas. Entre los contaminantes detectados destacan metales pesados, materia orgánica y sólidos suspendidos que alteran las condiciones del agua y representan un riesgo para los ecosistemas y las personas.