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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La luciérnaga de los Volcanes considerada el insecto más representativo de los bosques del Estado de México, enfrenta un escenario de riesgo debido al deterioro de su hábitat, por lo que especialistas alertan que, de mantenerse las actuales condiciones ambientales, sus poblaciones podrían disminuir de manera significativa en los próximos años.
El biólogo Juan Chávez explicó que esta especie se encuentra catalogada a nivel internacional como vulnerable, condición que refleja la presión que ejercen diversos factores sobre su supervivencia. Entre las principales amenazas se encuentran la pérdida de superficie forestal por el cambio de uso de suelo, la fragmentación de los ecosistemas y el crecimiento urbano en zonas donde tradicionalmente se desarrolla su ciclo biológico.

A estos problemas se suma la contaminación lumínica, ya que la iluminación artificial interfiere con los destellos que utilizan machos y hembras para reconocerse durante el apareamiento. Cada especie posee un patrón luminoso específico y cualquier alteración en ese proceso reduce las posibilidades de reproducción, lo que impacta directamente en el tamaño de sus poblaciones.
Los especialistas también advierten que el uso de insecticidas y otros agroquímicos representa un riesgo adicional, debido a que contaminan el suelo y afectan tanto a las luciérnagas como a los pequeños organismos de los que se alimentan durante su etapa larvaria. Además, las modificaciones en los ciclos de lluvia ocasionadas por el cambio climático reducen la humedad indispensable para que huevos y larvas logren desarrollarse.
La etapa adulta de estos insectos dura únicamente entre dos y cuatro semanas, periodo en el que concentran prácticamente toda su actividad reproductiva.
En la entidad se tiene registro de alrededor de 28 especies de luciérnagas, aunque investigadores consideran que la diversidad podría ser mayor debido a que varias poblaciones todavía no han sido estudiadas de manera suficiente.
Los principales sitios donde habitan se localizan en los bosques de Amecameca, Tlalmanalco, Ayapango, Ecatzingo, Ixtapaluca, Texcoco y Temascaltepec, regiones que durante la temporada de lluvias reciben a miles de visitantes interesados en el avistamiento de estos insectos.