Visitas
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La presencia constante de malos olores provenientes de la Barranca de Tecamachalco mantiene en alerta a habitantes de las colonias Lomas de Tecamachalco, en Naucalpan, y La Herradura, en Huixquilucan, quienes denunciaron que el problema persiste desde hace varios años sin que exista una solución definitiva por parte de las autoridades responsables del saneamiento de la zona.
Los afectados señalaron que las emanaciones tienen su origen en la acumulación de aguas residuales, lodos y materia orgánica dentro de las presas San Joaquín y Tecamachalco, situación que se intensifica conforme disminuye el flujo de agua. Explicaron que durante varios momentos del día el ambiente se vuelve prácticamente irrespirable, obligando a cientos de familias a permanecer con puertas y ventanas cerradas para evitar que el olor ingrese a sus viviendas.

De acuerdo con los colonos, la problemática dejó de ser un episodio ocasional para convertirse en una condición permanente que altera la vida cotidiana. Aseguran que el ambiente afecta actividades básicas como descansar, consumir alimentos o realizar labores dentro del hogar, además de generar preocupación por las posibles consecuencias que la exposición prolongada a este entorno pueda ocasionar en la salud de niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
Roberto Hernández, residente de Lomas de Tecamachalco, explicó que existen jornadas en las que el olor permanece durante varias horas consecutivas y alcanza mayor intensidad al finalizar la tarde. Indicó que la principal demanda vecinal consiste en atender el origen de la contaminación y no únicamente realizar acciones temporales cuando las inconformidades aumentan.
La Barranca de Tecamachalco constituye una cuenca compartida entre los municipios de Naucalpan y Huixquilucan, así como las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, en la Ciudad de México. Esta condición obliga a la participación conjunta de instancias federales, estatales y municipales para desarrollar un programa integral de saneamiento que permita atender un problema ambiental que rebasa los límites territoriales.
Los habitantes detallaron que el fenómeno suele agravarse después de varios días sin lluvia. La falta de escurrimientos favorece el estancamiento del agua y acelera la descomposición de residuos orgánicos, lo que incrementa la concentración de gases y provoca que las emanaciones se extiendan hacia las zonas habitacionales ubicadas alrededor de la barranca.