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Columna invitada
Arq. Jaime Cleofas Martínez Veloz
Bonilla: esta tierra te exige cuentas
Hermanas, hermanos, hermanoas:
Desde esta tierra donde el viento viene cargado de polvo, mar seco y cicatrices que no se cierran, enviamos esta palabra que no baja la cabeza. Esta palabra que no pide permiso. Esta palabra que se planta como nopal en la piedra, como dignidad en la frontera, como memoria que no se deja comprar.
Aquí, donde la línea fronteriza es una herida abierta y no un trazo en el mapa, donde los de arriba creen que pueden convertir el Estado en su hacienda y al pueblo en su mercancía, levantamos este comunicado para decir lo que otros callan, para nombrar lo que otros esconden, para exigir lo que otros temen.
Porque la palabra, cuando es verdadera, incendia. Y cuando es digna, no se vende.
I. Bonilla: te hablo desde la tierra que quisiste capturar
Sí, te hablo a ti, Jaime Bonilla Valdez. Te hablo desde la frontera que quisiste convertir en tu feudo. Te hablo desde la tierra donde creíste que podías gobernar cinco años cuando el pueblo solo te dio dos. Te hablo desde la memoria que no olvida tus notarías, tus aduanas paralelas, tus operadores, tus sobornos, tus micrófonos ocultos, tus grabaciones clandestinas, tus contratos leoninos, tus fideicomisos empeñados, tus espectaculares, tus encuestas infladas, tus silencios y tus sombras.
Te hablo desde la tierra que no se arrodilla. Te hablo desde la frontera que no se vende. Te hablo desde la memoria que no se calla.
II. La periodista que te venció y cayó antes del amanecer
Hay un nombre que arde en esta tierra: Lourdes Maldonado López.
La periodista que te enfrentó. La periodista que ganó un juicio laboral después de nueve años. La periodista que embargó PSN. La periodista que, según la resolución judicial, debía tomar posesión de la administración de PSN la mañana siguiente.
La periodista que fue asesinada un día antes.
Un día antes, Jaime. Un día antes.
La frontera entera lo sabe. El país entero lo sabe. El mundo entero lo sabe.
La memoria no olvida. La memoria no perdona. La memoria no se vende.
III. Bonilla: esta palabra viene por ti, pero no como tú crees
No viene con armas. No viene con amenazas. No viene con violencia.
Viene con algo más peligroso para quienes han vivido del silencio: la verdad.
Viene a exigirte que enfrentes a las autoridades. Viene a exigirte que expliques tus contratos, tus fideicomisos, tus notarías, tus aduanas paralelas, tus operadores, tus sobornos, tus micrófonos ocultos, tus grabaciones clandestinas, tus vínculos, tus silencios, tus omisiones.
Viene a exigirte que expliques por qué la periodista que te ganó en tribunales fue asesinada un día antes de tomar posesión de PSN.
Viene a exigirte que expliques por qué tu red se alimentó de miedo, de extorsión, de espectaculares, de encuestas infladas, de contratos leoninos, de participaciones federales empeñadas.
Viene a exigirte que expliques por qué quisiste gobernar cinco años cuando el pueblo solo te dio dos.
Viene a exigirte que expliques por qué tu administración terminó con procesos penales, inhabilitaciones, restituciones millonarias y expedientes abiertos.
Esta palabra viene por ti, Jaime. Pero no para hacerte daño. Viene para que no puedas esconderte.
IV. La frontera no es tuya: es del pueblo que no se rinde
La frontera no es tu hacienda. La frontera no es tu notaría. La frontera no es tu frecuencia de radio. La frontera no es tu fideicomiso. La frontera no es tu aduana. La frontera no es tu botín.
La frontera es del pueblo que trabaja, que resiste, que recuerda. La frontera es de quienes cruzan con el alma en la cajuela y la dignidad en los zapatos. La frontera es de quienes no se venden. La frontera es de quienes no se callan. La frontera es de quienes no olvidan.
V. La memoria es insurgente: no se negocia, no se compra, no se mata
La memoria es la única frontera que no puedes cruzar. La memoria es la única aduana que no puedes sobornar. La memoria es la única notaría que no puedes comprar. La memoria es la única frecuencia que no puedes apagar. La memoria es la única voz que no puedes silenciar.
La memoria de Lourdes. La memoria del pueblo. La memoria de la frontera. La memoria de quienes dijeron “no le entro” cuando tú quisiste entrar por la puerta grande.
La memoria está aquí. La memoria te mira. La memoria te nombra.
VI. Bonilla: esta tierra te exige cuentas
Desde Tijuana, desde Mexicali, desde Tecate, desde Rosarito, desde Ensenada. Desde las colonias donde el agua se paga con miedo. Desde las maquilas donde la luz se cobra con extorsión. Desde las calles donde la violencia creció mientras tú blindabas tu mandato. Desde las estaciones de radio donde tu voz quiso ser única. Desde las notarías donde repartiste favores. Desde las aduanas donde se movieron millones. Desde los retenes donde se extorsionó al pueblo. Desde los fideicomisos donde empeñaste el futuro.
Desde aquí, desde esta tierra, desde esta frontera, desde esta memoria: te exigimos cuentas.
VII. La palabra que arde no se detiene
Esta palabra no es amenaza. Esta palabra no es violencia. Esta palabra no es odio.
Esta palabra es memoria. Esta palabra es dignidad. Esta palabra es frontera. Esta palabra es pueblo. Esta palabra es verdad.
Y la verdad, Jaime, es que la frontera ya habló. Y cuando la frontera habla, no hay espectaculares que la callen. No hay notaría que la compre. No hay aduana que la detenga. No hay micrófono oculto que la silencie.
Bonilla: la palabra ya te alcanzó.
Ahora te toca enfrentar a la justicia.
La frontera no olvida.
La memoria no se rinde.
*Integrante del Centro de Estudios y Proyectos para la Frontera Norte.