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Redacción
Grupo Cantón
Ciudad de México.- El gobierno de Clara Brugada vuelve a exhibir su estilo autoritario: inicia obras sin consultar a nadie y desprecia la voz de los vecinos. En el barrio Caramaguey, alcaldía Tlalpan, familias enteras denunciaron la imposición de la Línea 4 del Cablebús, cuyos trabajos iniciaron sin aviso en el callejón Joaquín Romo, vialidad de apenas tres metros de ancho.
Vecinos contaron que brigadas de ingenieros llegaron a marcar y medir el terreno para colocar el pilote S29, en una propiedad privada, sin gestión previa ni acercamiento oficial.
“No nos oponemos al transporte, nos oponemos a la falta de información y respeto”, señaló la vecina Suku Mejía Castillo, quien señaló que ahí viven adultos mayores y familias de cuarta generación.
La respuesta de la directora de Construcción de Teleféricos “A” de la Sobse, Brenda Ivette Hernández, fue considerada ofensiva: “toda obra pública genera insatisfacciones”.
Yolanda Godínez, propietaria del predio afectado, acusó que trabajadores ingresaron sin autorización, pese a que el terreno está en disputa legal. “Nos prometieron atención, pero nunca regresaron”, dijo.
Ante el silencio de diputados locales, el concejal de MC, Diego Mercado, acudió a respaldar la protesta y, junto con Royfid Torres, exigió transparencia en la construcción. Vecinos advierten que no permitirán la obra mientras no se entreguen estudios de impacto y factibilidad.
La L4 del Cablebús, presentada como símbolo de modernidad, se ha vuelto ejemplo del despotismo urbano de Brugada, que impone proyectos sin considerar a quienes serán afectados. Así, la ciudad enfrenta la defensa del derecho ciudadano frente a un gobierno que decide a espaldas de la gente.
