Visitas
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La sola posibilidad del regreso del exrector Carlos Eduardo Barrera Díaz a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx)volvió a tensar el ambiente universitario y reactivó el descontento entre estudiantes, quienes consideran que su reincorporación enviaría un mensaje contrario a las exigencias de cambio planteadas durante el movimiento que mantuvo paralizada a la institución por más de cinco meses.
Integrantes de la Facultad de Química manifestaron públicamente su rechazo a las versiones sobre el retorno de Barrera Díaz como investigador de tiempo completo.
Para los universitarios, el exrector representa una etapa marcada por cuestionamientos relacionados con la falta de transparencia, decisiones administrativas controvertidas y un proceso de sucesión que detonó una de las mayores crisis de gobernabilidad en la historia reciente de la UAEMéx.
La inconformidad surge en un momento en que la administración encabezada por la rectora Patricia Zarza Delgado intenta reconstruir la relación con la comunidad mediante mesas de diálogo y acuerdos relacionados con la gratuidad gradual de las reinscripciones. Sin embargo, estudiantes consideran que permitir el regreso de quien identifican como símbolo del conflicto institucional contradice el discurso de renovación que las autoridades han intentado impulsar.
Documentos oficiales de la universidad confirman que Barrera Díaz nunca perdió su vínculo laboral con la institución. Conserva el nombramiento de Profesor de Tiempo Completo categoría “F”, el nivel más alto del escalafón académico, adscrito a la Facultad de Química. Además, tras concluir su gestión solicitó un año sabático, autorizado del 16 de junio de 2025 al 16 de junio de 2026, periodo durante el cual no impartió clases.
Aunque la normatividad universitaria permite el regreso de un académico después de un año sabático, estudiantes sostienen que el problema dejó de ser únicamente jurídico para convertirse en un asunto de legitimidad institucional.
Aseguran que, mientras no existan investigaciones claras ni responsabilidades por las decisiones que originaron el conflicto universitario, cualquier intento por reincorporarlo será interpretado como un acto de impunidad.
Los inconformes afirman que la universidad mantiene pendientes demandas fundamentales relacionadas con la transparencia en el manejo de recursos, la rendición de cuentas y la revisión de decisiones adoptadas durante la pasada administración. En ese contexto, advierten que el eventual retorno del exrector representa una provocación para una comunidad que aún no supera las consecuencias del prolongado paro estudiantil.
Hasta ahora, la UAEMéx no ha definido públicamente cuál será la situación laboral de Barrera Díaz tras concluir su periodo sabático.
