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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Los constantes robos registrados en escuelas públicas del Estado de México llevaron a padres de familia a promover un esquema de vigilancia comunitaria con el propósito de reducir los saqueos que se presentan durante los periodos vacacionales, cuando los planteles permanecen sin alumnos ni personal.
La Unión de Padres de Familia informó que el proyecto contempla la integración de comités ciudadanos en las diferentes regiones de la entidad para colaborar con las autoridades municipales en la supervisión de los centros educativos y evitar el ingreso de grupos dedicados al robo.

La intención es establecer rondines preventivos y mantener comunicación permanente con las corporaciones de seguridad para reportar cualquier movimiento sospechoso alrededor de los inmuebles escolares.
Durante 2025, al menos 120 escuelas fueron afectadas por la delincuencia.
Entre los objetos sustraídos se encuentran equipos de cómputo, proyectores, mobiliario escolar, material pedagógico y cableado eléctrico, además de los daños ocasionados a las instalaciones. En varios casos, los delincuentes también destruyeron puertas, ventanas, protecciones y sistemas eléctricos para facilitar el ingreso, lo que incrementó los costos de reparación y retrasó el regreso de alumnos y docentes a las aulas.
Las mayores afectaciones se concentraron en municipios como Toluca, Naucalpan y Tlalnepantla, donde la incidencia de estos delitos aumentó durante los periodos de receso escolar. Habitantes de colonias cercanas a los planteles señalaron que la presencia de personas ajenas durante la madrugada se ha vuelto frecuente y lamentaron que, pese a los reportes realizados, las patrullas tardan en acudir o simplemente no realizan recorridos constantes.
“Nos preocupa que ahora ni las escuelas se salven de la delincuencia. Si se llevan todo lo que hay dentro, los únicos perjudicados son nuestros hijos”, comentó una madre de familia de Toluca. En Naucalpan, un vecino aseguró que los habitantes viven con temor porque los delincuentes aprovechan la falta de vigilancia para operar sin obstáculos. “Primero entran a las escuelas y después siguen con las casas. Cada vez sentimos menos seguridad en la colonia”, expresó.
Aunque algunos planteles cuentan con cámaras de seguridad y apoyo de corporaciones municipales, padres y maestros señalaron que la vigilancia continua siendo insuficiente para impedir los robos, por lo que insistieron en fortalecer la prevención y la presencia policial. Consideraron necesario incrementar los patrullajes nocturnos y coordinar acciones con los vecinos para inhibir la actividad delictiva.
