Síguenos

¿Qué estás buscando?

Voces

Tránsito, un desastre

40 lecturas

Por Eduardo López Betancourt

Urge resolver un problema grave que enfrenta la ciudad capital: el caos vehicular, cada vez más evidente en sus calles.

Antiguamente existían dos corporaciones distintas: la Dirección de Tránsito y la de Policía. La primera contaba con personal propio y, aunque la corrupción ya era notoria, el tránsito funcionaba mejor que ahora. Aquellos agentes apodados “tamarindos” por el color de su uniforme, gozaban de un respeto e incluso admiración genuinos; bastaba un banquillo y su presencia para ordenar el flujo vehicular con eficacia.

Lamentablemente, durante años se insistió en fusionar ambas instituciones, con los peores resultados. Conviene rescatar las lecciones del pasado sin minimizar el caos actual ni el ruido insoportable que hoy padecemos. Mientras que en la mayoría de las ciudades del mundo los vehículos de más de cinco toneladas solo pueden circular entre las 22:00 y las 5:00 horas, aquí verdaderos trenes de carga invaden las vialidades a cualquier hora. Los motociclistas, por su parte, se han vuelto arbitrarios: invaden banquetas en cantidades cada vez mayores y circulan sin control alguno. A ese riesgo se suman bicicletas eléctricas, patines, monopatines y scooters, que convierten al peatón en blanco constante de sobresaltos, pues ya no puede caminar por las aceras sin temer que estos vehículos invadan su espacio; los accidentes se han multiplicado.

Aceptémoslo: no contamos con buenos jefes de tránsito. Quienes ocupan esos puestos suelen ser improvisados, y bajo su gestión la corrupción se agudiza. Resulta indispensable capacitar debidamente a los agentes en materia vial. Hay que entender que la Ciudad de México necesita mejorar múltiples servicios, no solo el tránsito, sino también el transporte público, cuya deficiencia agrava aún más la situación de los ya maltratados peatones. Y, por supuesto, no falta el uso indiscriminado de celulares ni los tan socorridos audífonos, que provocan un total desapego de quienes los portan respecto de su entorno.

Te puede interesar

Advertisement

This will close in 0 seconds