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Por Ricardo Sevilla
Ken Salazar es una vergüenza. El tipo está completamente desacreditado. Y hoy es el protagonista en una farsa de inconsistencias.
¿Recuerda usted que el exembajador de EU en México afirmó que tenían información sobre los vínculos del gobierno de Sinaloa con el crimen organizado? Pues el tipo ahora dice que nada de eso le consta.
Resulta que no contaba con información que vinculara al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, o a funcionarios estatales con grupos delictivos.
Y tampoco tenía información que vinculara a los funcionarios del gobierno de Sinaloa con Ismael “El Mayo” Zambada.
¿Por qué se contradice Salazar? Dijeron que sí tenían información y ahora sale a decir que no. Es como la Chimoltrufia: como dice una cosa dice la otra. ¿A quién estará protegiendo? ¿Quién le habrá dicho que enmendara sus propias palabras?
Los registros oficiales de vuelos, que están siendo analizados por la Fiscalía General de la República (FGR), sugieren que la trazabilidad de la aeronave implicada en el caso Zambada era conocida por agencias estadounidenses mucho antes de que el embajador negara vínculos estatales.
La exhibición de este vehículo en ferias aeroespaciales, presentada bajo el sello de operaciones de inteligencia, choca frontalmente con la narrativa de Salazar, quien repentinamente sufre amnesia selectiva.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya también lo exhibió y dijo: “Tiene una versión contradictoria”.
Quizá Ken Salazar no lo vea, pero al cambiar su discurso, Salazar no solo se contradice, sino que dinamita la confianza entre México y EU, dejando a la administración mexicana, si es el caso, a escalar el caso a instancias judiciales internacionales.
¿Hubo una omisión deliberada de información o un cambio de narrativa forzado por intereses de inteligencia binacional? Ya lo veremos.
¿Usted le cree a Ken Salazar?