Visitas
César A. Muñoz
Ciudad de México.- La capital enfrenta un problema de alumbrado público, con calles que permanecen a oscuras durante semanas mientras los reportes se acumulan sin atención inmediata. En cuatro de sus principales alcaldías, los tiempos de reparación llegan hasta 40 días, dejando colonias sin iluminación y aumentando la percepción de inseguridad durante la noche.
De acuerdo con registros del Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC), el problema se concentra principalmente en Iztapalapa, con mil 130 reportes, seguida de Cuauhtémoc con 770, Álvaro Obregón con 555 y Miguel Hidalgo con 217.

En entrevista para Diario Basta!, Habitantes de estas zonas describen un deterioro constante en la vida nocturna derivado de la falta de iluminación. En Iztapalapa, donde se concentra el mayor número de reportes, una vecina relató que la situación ya se ha vuelto prolongada y sin respuesta efectiva.
“Ya llevamos más de un mes con las lámparas, se reportó desde el primer día, pero solo nos dicen que el folio está en proceso. En la noche esto se vuelve muy pesado porque la calle queda totalmente a oscuras, no se ve nada y uno tiene que andar con mucha precaución porque cualquier sombra asusta o genera incertidumbre”, señaló doña Teresa, habitante de la colonia Barrio Guadalupe.
En este contexto, la falta de alumbrado agrava un entorno ya percibido como riesgoso, ya que la oscuridad prolongada reduce la movilidad nocturna, limita la actividad peatonal y refuerza la percepción de vulnerabilidad en zonas donde la iluminación falla de manera recurrente.
En la alcaldía Cuauhtémoc, en la colonia doctores, Sofía Blas, explicó: “Yo he dejado de pasar por ciertas calles después de las ocho de la noche. Aunque sean rutas más cortas, prefiero rodear porque la falta de luz hace que no puedas ver nada. No sabes quién está cerca, ni qué puede pasar.”
En Miguel Hidalgo, aunque el número de reportes es menor, Javier Arellano comerciante comentó: “Las autoridades se tardan semanas en arreglarla y mientras tanto la zona se vuelve muy solitaria en la noche.”
Finalmente habitantes coinciden en calles sin luz durante semanas, atención tardía y una percepción de inseguridad que se intensifica conforme cae la noche, consolidando al alumbrado público como uno de los servicios urbanos con mayor presión y menor capacidad de respuesta.